El diputado provincial gildista, Hugo “Cacho” García, aprovechó la reciente victoria electoral de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil para trazar un paralelismo con Gildo Insfrán y defender la continuidad del gobernador formoseño. En declaraciones difundidas por medios oficialistas, sostuvo que “Lula y Gildo Insfrán, con las diferencias de escala, cuentan la misma historia: la de dirigentes que nunca se apartaron de su pueblo”.
La comparación, sin embargo, deja afuera una diferencia sustancial: Lula lleva casi 16 años al frente de Brasil, distribuidos en tres períodos de gobierno y con una interrupción de 12 años, mientras que Insfrán acumula casi 31 años ininterrumpidos como gobernador de Formosa.

Los votos
García sostuvo que “se habla mucho de la permanencia en un Gobierno, como si el tiempo fuera por sí mismo una sospecha. Pero en una democracia nadie se queda un solo día más de lo que el pueblo decide”.
También argumentó que cuando una sociedad elige reiteradamente al mismo dirigente significa que “evalúa y decide que quiere que siga gobernando esa misma persona”.
Para reforzar su postura, mencionó los casos de Angela Merkel en Alemania y de gobernadores estadounidenses que permanecieron varios mandatos en sus cargos. Sin embargo, omitió una cuestión central del debate: el respaldo electoral y los límites constitucionales a la reelección son aspectos diferentes de un sistema democrático.
Brasil, precisamente, establece un límite de dos mandatos presidenciales consecutivos. Por eso Lula debió dejar la Presidencia en 2011 y solamente pudo regresar después de haber transcurrido otros gobiernos.
En Formosa, por el contrario, la reelección indefinida permitió que Insfrán permaneciera durante ocho mandatos consecutivos.
Inconstitucional
La defensa de García se produce, además, cuando la continuidad de Insfrán vuelve a estar bajo revisión judicial.
En diciembre de 2024, la Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró inconstitucional el artículo de la Constitución formoseña que permitía la reelección indefinida.
La reforma constitucional de 2025 eliminó formalmente ese mecanismo, pero incorporó una cláusula transitoria que considera al actual período de Insfrán como su primer mandato bajo las nuevas reglas, abriendo la posibilidad de otra candidatura en 2027.
En agosto de 2026, la Corte Suprema asumió competencia para analizar una demanda contra esa disposición y dio traslado a la Provincia para que respondiera. La cuestión de fondo todavía debe resolverse.
García también afirmó que “la vigencia de la democracia no se mide por cuántas veces cambia el nombre de quien gobierna, sino por la libertad del pueblo para decidir quién gobierna”.
La discusión que plantea el caso formoseño, sin embargo, no se limita a contar votos. También comprende el alcance de los límites constitucionales al ejercicio del poder y el principio republicano de alternancia.
Mientras Lula regresó a la Presidencia después de 12 años fuera del cargo, Insfrán nunca dejó la Gobernación desde 1995. Una diferencia que el diputado oficialista no incorporó a su comparación y que constituye, precisamente, uno de los puntos centrales del debate sobre la continuidad del mandatario formoseño.

