La crecida del río Paraguay, que este lunes alcanzó los 5,40 metros en el puerto de Formosa, ya provoca serias consecuencias para los pequeños productores de Isla Payaguá. Aunque los registros oficiales todavía se encuentran dentro de los parámetros considerados normales, en las islas el agua ya cubre las zonas de pastoreo y obliga a retirar urgentemente los animales.
Eva Samité, productora ganadera de la zona, describió en Algo está pasando, por VLU FM 88.5, la difícil situación que atraviesan las familias isleñas y cuestionó la falta de respuestas concretas de las autoridades.
“Nuestra realidad como isleños es que nuestros animales ya no tienen qué comer, ya están en el agua. Estamos en etapa de evacuación, pero no está declarada la emergencia hídrica para nosotros”, advirtió.
Según explicó, entre 15 y 20 pequeños productores necesitan trasladar su hacienda hacia terrenos más elevados. Algunos poseen apenas cinco vacas lecheras, mientras otros tienen entre 20 y poco más de 100 animales. Para muchas familias, esa producción representa su principal fuente de subsistencia.

Animales nadando kilómetros y productores en riesgo
Samité confirmó que al menos tres productores ya comenzaron a retirar su hacienda, mientras otros intentan reunir los animales para trasladarlos.
“La isla está siendo tapada por completo y cada vez los nados son más largos. El riesgo para la vida de las personas que transportan la hacienda es más grande, y también para los animales”, señaló.
La productora confirmó la autenticidad de los videos que circularon durante los últimos días, donde se observa a los animales atravesando extensas superficies cubiertas por el agua.
“Son kilómetros y kilómetros que venimos por el agua, nadando”, relató. También advirtió que en sectores más alejados los productores deben atravesar varios brazos de agua para conseguir sacar sus animales.
La situación ya provocó pérdidas en las chacras y el deterioro físico del ganado. “Hay gente que ya perdió su producción. Mi sobrino fue el primero en salir porque las vacas ya estaban en el agua. Llegaron muy delgadas”, contó.
Asistencia oficial
Uno de los principales reclamos apunta a las dificultades administrativas para movilizar la hacienda. Samité explicó que necesitan facilidades del Senasa para utilizar los registros y autorizaciones empleados durante emergencias anteriores.
“No somos una estancia que tiene un administrador que se encarga del papeleo. Somos nosotros salvando nuestras vacas y, a la vez, resolviendo los trámites”, expresó.
La productora también cuestionó la información difundida por el Ministerio de la Producción de Formosa, que comunicó tareas de relevamiento, monitoreo y asistencia a productores de Banco Payaguá.
Samité aclaró que existen dos sectores ganaderos: los propietarios de campos y los pequeños productores isleños que utilizan tierras fiscales.
“Los que somos isleños todavía no tuvimos contacto con nadie. Estamos sacando nuestra hacienda y todavía no estamos declarados en emergencia hídrica”, afirmó, en contraste con el acompañamiento informado oficialmente.
Salvar la hacienda
A las dificultades para trasladar los animales se suma el fuerte incremento del precio de los campos de pastaje.
Según Samité, mientras anteriormente se pagaban entre 6.000 y 8.000 pesos por cabeza, ahora les exigen hasta 15.000 pesos por animal. Además, conseguir camiones se volvió complicado por la demanda de transporte ganadero en otras provincias afectadas por las inundaciones.
La productora insistió en que los isleños conocen el comportamiento del río y que la decisión de abandonar sus campos responde a una necesidad urgente.
“Nosotros ya pasamos muchas crecientes. Sabemos el momento en que tenemos que abandonar. Si tuviéramos dónde alimentar nuestras vacas, no nos moveríamos”, sostuvo.
Finalmente, reclamó una intervención inmediata de los organismos provinciales y nacionales para facilitar los traslados.
“Nosotros no estamos bien. Ya estamos en emergencia hídrica porque el agua nos tapó. Esa es nuestra realidad”, concluyó.

