El Gobierno de Formosa volvió a presentar su modelo productivo como una experiencia exitosa a nivel nacional. Lo hizo a través del ministro de la Producción y Ambiente, Lucas Rodríguez, quien aseguró que “otra matriz productiva es posible”, aunque entre los principales resultados que destacó figura la asistencia alimentaria a 18.500 familias de la capital provincial.
La exposición se realizó el 16 de octubre, durante el Segundo Congreso Internacional de Alimentos, desarrollado en la Universidad Nacional de Lanús. El encuentro fue organizado conjuntamente con el Gobierno de la provincia de Buenos Aires, encabezado por Axel Kicillof, aliado político del gobernador Gildo Insfrán. La organización incluyó al Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense, a cargo de Javier Rodríguez, quien encabezó la apertura del congreso.
Ante representantes académicos, productivos y estatales, el funcionario formoseño defendió los 30 años del PAIPPA y aseguró que la provincia construyó una economía regional sustentable, con diversificación productiva y pequeños productores integrados al sistema.

Resultado del modelo
Sin embargo, uno de los logros que Rodríguez eligió destacar fue el Plan Alimentario Nutrir, mediante el cual el Estado compra alimentos a productores locales para distribuirlos entre familias vulnerables.
El ministro precisó que este mecanismo permite asistir a 18.500 familias solamente en la ciudad de Formosa. El dato exhibe una contradicción: después de tres décadas de políticas destinadas a transformar la producción, miles de hogares todavía dependen de la ayuda estatal para acceder a alimentos básicos.
La asistencia representa un respaldo necesario para las familias y un canal comercial para los productores, pero no constituye por sí misma una demostración de desarrollo económico.
Riesgo alimentario
El contraste es todavía más marcado frente a los indicadores sociales. Un estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA ubicó a Formosa con el mayor riesgo de inseguridad alimentaria severa del país: 18,77% en 2022.
La investigación, basada en estimaciones territoriales, expone una problemática estructural vinculada con los ingresos insuficientes y las dificultades de acceso a la alimentación. El indicador mide el riesgo de atravesar privaciones alimentarias graves y no debe confundirse con una medición directa de personas que pasan hambre.
A ello se suma la debilidad del sector privado. Formosa registra apenas 21.900 asalariados privados y 2.206 empresas empleadoras, con pérdidas de puestos de trabajo y establecimientos durante el último año.

El éxodo rural
Rodríguez también afirmó que las políticas provinciales permitieron retener al 60% de la población en el interior y detener el éxodo rural. Pero los datos censales muestran una progresiva reducción de la población que vive en el campo.
En 1991, Formosa tenía 128.352 habitantes rurales, el 32,2% de su población. Para 2010, esa cantidad había descendido y representaba aproximadamente el 15% del total provincial.
Vivir en alguna localidad del interior no equivale necesariamente a permanecer en el ámbito rural. Por eso, el porcentaje mencionado por el ministro no demuestra que se haya frenado la migración desde el campo hacia los centros urbanos.
La contradicción del modelo formoseño no está en asistir a las familias que necesitan alimentos, sino en presentar esa asistencia como una expresión del éxito productivo. Después de 30 años de PAIPPA, la provincia continúa con una estructura empresarial reducida, escaso empleo privado y graves problemas de acceso a la alimentación. Una realidad que contrasta con la transformación económica que el Gobierno exhibe fuera de Formosa.

