La muerte de Bauti, el niño de 5 años que falleció tras recibir atención médica en el hospital de General Manuel Belgrano, desató un escándalo sanitario con fuertes repercusiones políticas en la localidad. Sin embargo, mientras familiares y vecinos marchan para exigir justicia y reclaman la intervención del establecimiento, el intendente Hermes Acosta intentó escapar de la polémica del hospital: la llegada de nuevos profesionales.
En lugar de abordar públicamente los cuestionamientos que rodean al centro sanitario, la comunicación oficial difundida con el nombre del intendente se concentró en celebrar la incorporación de médicos, en un momento en que la atención del hospital se encuentra bajo la lupa judicial.
La publicación, que lleva también los nombres del gobernador Gildo Insfrán y del vicegobernador Eber Solís, exhibe una fotografía frente al establecimiento con el mensaje: “¡Damos la bienvenida a los nuevos médicos!”.
“Valoramos su compromiso y dedicación para fortalecer la atención en nuestro hospital y seguir trabajando por la salud de nuestra comunidad”, señala el anuncio institucional.
El mensaje contrasta con el clima que atraviesa General Belgrano, donde la muerte del pequeño provocó una movilización de familiares y vecinos, denuncias públicas contra el funcionamiento del hospital y un pedido formal de intervención dirigido al Gobierno provincial.

Pedido de intervención
El reclamo por la muerte de Bauti trascendió el ámbito familiar y llegó directamente al despacho del gobernador.
Una presentación dirigida a Gildo Insfrán, con copia al ministro de Desarrollo Humano, Juan Carlos Atencia, solicita la intervención inmediata del hospital de General Belgrano, ante las denuncias surgidas por el fallecimiento del niño y otros antecedentes de presunta mala atención.
El documento, presentado el 19 de octubre, reclama una evaluación integral del establecimiento, la revisión de las actuaciones de sus autoridades y de la idoneidad de los profesionales, además de soluciones frente a la denunciada falta de insumos y equipamiento.
Los vecinos también exigen verificar la capacitación y actualización del personal sanitario para evitar que se repitan situaciones similares.
El pedido es contundente: no se limita a solicitar más médicos, sino que cuestiona el funcionamiento general del hospital y exige que las autoridades provinciales intervengan.
Las marchas y manifestaciones en reclamo de justicia sumaron presión pública sobre el sistema sanitario provincial, mientras la investigación judicial busca determinar las circunstancias de la muerte de Bauti.
Indignación
Juan Bautista Brites falleció el sábado 10 de octubre, después de sufrir una grave herida durante un accidente de motocicleta.
Según denunció Alberta Benítez, tía de la madre del pequeño, durante una entrevista con Algo está pasando, por VLU FM 88.5, el niño fue trasladado al hospital de General Belgrano con una importante pérdida de sangre.
La familiar aseguró que recibió una sutura y fue enviado a su domicilio con ibuprofeno. Al día siguiente, cuando su madre regresó para una nueva curación, la atención habría sido postergada hasta el horario establecido por el hospital.
Posteriormente, Bauti sufrió una nueva hemorragia y fue derivado a Laguna Blanca. Desde allí fue trasladado al Hospital de la Madre y el Niño, en Formosa capital, donde finalmente falleció.
“Para nosotros fue la mala atención”, denunció Alberta, quien también cuestionó las condiciones del establecimiento.
“En Belgrano no hay nada, ni siquiera una jeringa”, afirmó durante la entrevista.
La causa se investiga como homicidio culposo con autores ignorados. La Justicia deberá determinar si existieron errores u omisiones en la atención y si tuvieron relación con el fallecimiento del niño.

La bienvenida oficial
En medio de este escenario, Hermes Acosta quedó asociado a una comunicación oficial que habla de fortalecimiento sanitario mientras los vecinos reclaman que se investigue el funcionamiento del mismo hospital.
La incorporación de profesionales no constituye, por sí misma, una respuesta a las denuncias sobre la asistencia que recibió Bauti ni al pedido de intervención presentado ante el gobernador.
La contradicción política resulta evidente entre el mensaje de bienvenida y la gravedad de los reclamos que atraviesan a la localidad. Mientras la publicación oficial destaca los avances en materia de atención médica, una parte de la comunidad exige explicaciones, controles y garantías para que una tragedia similar no vuelva a repetirse.
Aunque la conducción del hospital depende del Ministerio de Desarrollo Humano de Formosa y no de la Municipalidad, el intendente aparece identificado en una comunicación institucional que reivindica el funcionamiento y fortalecimiento del servicio.
El interrogante político es por qué la comunicación oficial que celebra la llegada de médicos no aborda también los reclamos por la muerte del niño y la solicitud de intervención del establecimiento.
En General Belgrano, la incorporación de nuevos profesionales quedó atravesada por una polémica que sigue sin resolverse: una familia que exige justicia, vecinos que piden intervenir el hospital y una investigación judicial que deberá determinar qué ocurrió con Bauti.

