El Día de la Madre, una de las fechas más importantes del calendario comercial, volvió a reflejar las dificultades que atraviesa el sector. Las ventas minoristas cayeron 1,4% interanual en el país, según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), mientras que en Formosa los comerciantes enfrentan otro problema: la pérdida de protagonismo del centro y el avance de circuitos de comercialización en los barrios, donde el contrabando tiene una presencia cada vez mayor.
El secretario de la Cámara de Pequeñas y Medianas Empresas de Formosa (CAPYMEF), Fabián Hryniewicz, analizó esta situación durante una entrevista en Algo está pasando, por VLU FM 88.5, y advirtió que el comercio formal debe competir no solamente con la pérdida del poder adquisitivo, sino también con productos que ingresan al país por canales ilegales.
Durante la entrevista se planteó que el centro de Formosa ya no muestra aquel movimiento masivo de compradores que se observaba en fechas como el Día de la Madre o Navidad. Parte de esa actividad comercial se trasladó hacia los barrios, donde proliferan diferentes modalidades de venta y distribución de mercadería.
Consultado sobre si los productos comercializados en esos sectores provienen del contrabando, Hryniewicz respondió: “Te diría que gran parte, sí”.
El empresario sostuvo que desde una comisión de CAME lograron identificar circuitos de comercialización ilegal y aseguró que buena parte de esos productos proviene de Bolivia.
“Está casi bastante bien demostrado. Lo hemos hecho a través de la comisión que tengo el honor de dirigir en CAME. Hemos demostrado los circuitos, que casi todo viene de Bolivia”, afirmó.

Zapatillas a $8.000
Como ejemplo de esta situación, el secretario de CAPYMEF mencionó una oferta mayorista de zapatillas que detectaron recientemente, en la que se comercializaban diez pares a un precio de $8.000 cada uno.
“Hoy no comprás ni siquiera los cordones por ese valor”, señaló, para graficar la diferencia de precios con los productos que se venden en negocios habilitados.
Hryniewicz advirtió que esta competencia afecta directamente a los comerciantes que pagan impuestos, alquileres, habilitaciones y cargas laborales, y que deben afrontar costos muy superiores a los de quienes operan fuera del circuito formal.
También mencionó la comercialización informal de perfumes, juguetes, calzados y artículos importados, y expresó preocupación por la falta de controles sanitarios y de calidad de algunos productos.
Regalos más baratos
Al analizar los resultados del Día de la Madre, Hryniewicz explicó que los rubros más perjudicados fueron electrodomésticos, artículos para el hogar, audio, video, cosméticos, perfumería, celulares, calzado y marroquinería.
En contraste, destacó que las librerías registraron un crecimiento de entre tres y cuatro puntos porcentuales, según los datos que mencionó de CAME.
Para el dirigente, este comportamiento demuestra que los consumidores priorizan regalos de menor valor ante la pérdida del poder adquisitivo.
“En una librería podés quedar bien sacando una tarjeta o un regalito menos costoso, por la fecha más que por el valor en sí”, explicó.
La combinación de menores ingresos, búsqueda de precios más económicos y competencia con mercadería ilegal configura un escenario especialmente difícil para el comercio tradicional, que pierde ventas y capacidad de sostener sus estructuras.
Torniquete y permisividad
Hryniewicz cuestionó la falta de controles sobre el comercio ilegal y responsabilizó a los tres niveles del Estado por la ausencia de respuestas.
“Un sistema fiscal tripartito, municipal, provincial y nacional, que nos asfixia y nos agobia a los que estamos legalmente registrados, y una permisividad absoluta”, expresó.
Y lanzó una pregunta: “¿Por qué a unos tanto torniquete y a otros tanta permisividad? ¿Qué hay detrás de todo esto que se mira para el costado?”.
Sin embargo, aclaró que sus cuestionamientos no apuntan contra quienes venden productos en las calles o en pequeños negocios barriales para obtener ingresos.
“Yo no me voy a referir a aquel que tiene un localcito o aquel que está vendiendo en la calle. No, es una víctima más”, afirmó.
“Me preocupa el que hace la verdadera diferencia, que es quien financia, el verdadero contrabandista y toda esa actividad”, remarcó.
Abandonan el centro
El secretario de CAPYMEF también describió cómo la crisis modifica la estructura comercial de Formosa.
Según explicó, cuando un negocio comienza a perder rentabilidad, el primer paso suele ser abandonar el centro y trasladarse a un local barrial con menores costos operativos.
Si la situación empeora, muchos comerciantes terminan cerrando sus locales y continúan trabajando desde el garaje de sus viviendas, utilizando las redes sociales para vender.
“Cuando comienza la crisis es trasladarse a algún local donde los costos operativos sean inferiores, barriales. Y en el último caso rescata lo que puede, se instala en el garaje de su casa y comienza a vender online”, describió.
Para Hryniewicz, este proceso muestra el deterioro del comercio tradicional y tiene consecuencias directas sobre el empleo registrado.
“Esta situación es lo que te va marcando el deterioro de la actividad comercial y eso te va marcando el deterioro de la empleabilidad”, sostuvo.
El dirigente reclamó políticas públicas que permitan recuperar la competitividad del comercio formal y volvió a insistir en la necesidad de una Ley de Comercio de Fronteras que establezca reglas especiales para las ciudades fronterizas.
El balance del Día de la Madre volvió a poner en evidencia un cambio en los hábitos de consumo: menos capacidad de compra, búsqueda de productos baratos y un comercio céntrico que pierde movimiento frente a nuevas modalidades de venta barrial e informal.

