La crisis salarial en el municipio de Ingeniero Juárez escaló con una toma pacífica del edificio comunal impulsada por trabajadores nucleados en ATE, que reclaman una recomposición urgente de haberes ante lo que califican como “sueldos de hambre”.
El secretario general de ATE local, Félix Gajan, confirmó en VLU FM 88.5 que las medidas de fuerza continuarán al menos hasta el viernes y advirtió que la situación social “puede desbordarse” si no aparece una respuesta concreta del Ejecutivo municipal.
“Ayer cerramos las entradas principales para que nos reciba el intendente. Nos escuchó y reconoció que sabe que los municipales cobran muy poco y que no entiende cómo hacen para vivir o comer todos los días”, relató el dirigente sindical tras la reunión con el jefe comunal Rafael Nacif.

Según explicó Gahán, el municipio argumenta falta de recursos por la caída de la coparticipación y la ausencia de asistencia provincial. Sin embargo, el gremio sostiene que el problema también está ligado al crecimiento descontrolado de la planta municipal.
“En la municipalidad somos alrededor de 600 personas cobrando. Pero solamente unos 180 vienen efectivamente a trabajar. Los demás son los denominados ñoquis”, denunció.
El dirigente aseguró que esa situación ya había sido advertida durante la pandemia, cuando —según afirmó— había unos 400 empleados registrados. “Ahora aumentaron 200 más y nadie corrigió nada. Nosotros le dijimos al intendente que esto se iba a desmadrar”, señaló.
Para ATE, la existencia de cientos de trabajadores que perciben salarios sin cumplir funciones impacta directamente en los haberes de quienes sí trabajan diariamente. “Le propusimos que regularice la situación o que haga trabajar a todos. Esa plata podría destinarse a un aumento digno para los compañeros que sí cumplen tareas”, sostuvo.
Actualmente, los salarios municipales en Ingeniero Juárez oscilan entre los 180 mil y 450 mil pesos. Gajan describió un escenario social crítico: facturas de electricidad de hasta 160 mil pesos, garrafas por encima de los 24 mil y trabajadores que deben buscar “dos o tres changas más” para subsistir.
“No puede haber trabajadores asalariados debajo de la línea de indigencia”, remarcó.
El gremialista también vinculó la crisis local con el freno de la obra pública y la caída de la actividad económica. “No hay trabajo privado, no hay construcción, no se vende material. Acá pega fuerte la situación nacional”, expresó.
En ese contexto, advirtió que si no aparecen respuestas políticas, las protestas podrían radicalizarse. “Nosotros estamos conteniendo y llevando el reclamo por vías pacíficas. Pero si el gremio se corre, los compañeros van a hacer lo que quieran. Esto puede terminar en la ruta”, alertó.
Además del conflicto salarial, en la localidad crece el malestar por el costo y la calidad del servicio eléctrico, otro foco de tensión social que preocupa a los sindicatos y vecinos de la zona.

