La aparición de una amenaza contra el rector de la Universidad Nacional de Formosa profundizó la preocupación por el clima de violencia que atraviesa la Facultad de Humanidades. En una de las columnas del edificio fue escrita la frase “Muerte al Rector”, una expresión de extrema gravedad que provocó pedidos de repudio y de una investigación que permita determinar quién fue su autor.
El mensaje se conoció en un contexto marcado por denuncias de agresiones, vandalismo e intimidaciones dentro de la comunidad universitaria. Entre los antecedentes se encuentra la toma del Rectorado, durante la cual —según los señalamientos realizados— se produjeron roturas de puertas, la sustracción de cámaras de filmación y agresiones físicas contra trabajadores no docentes. También se denunció la participación de personas ajenas a la institución.
A esos episodios se suman daños contra vehículos pertenecientes a una docente y a un trabajador no docente, además de presuntos actos de intimidación y hostigamiento contra integrantes de la Universidad que mantienen posiciones diferentes dentro de la disputa institucional.

Sectores dentro la UNaF responsabilizan políticamente al espacio encabezado por el decano de Humanidades, Rafael Olmedo, por el clima de confrontación. Sin embargo, hasta el momento no se informó oficialmente quién escribió la amenaza ni se presentaron pruebas que permitan adjudicarle su autoría a una persona o agrupación determinada.
Precisamente por la gravedad de las acusaciones, resulta indispensable que las autoridades universitarias esclarezcan cada uno de los hechos denunciados y adopten las medidas necesarias para garantizar la seguridad de estudiantes, docentes y trabajadores no docentes. Una amenaza de muerte no puede ser naturalizada, relativizada ni utilizada como una pieza más dentro de una interna.
La inscripción “Muerte al Rector” debería marcar un límite para todos los sectores involucrados. Frente a una expresión de semejante gravedad, el silencio institucional tampoco puede ser la respuesta. La comunidad universitaria necesita una investigación, responsabilidades claras y un pronunciamiento inequívoco contra la violencia.

