El alivio que trajo la lluvia a Pozo de Maza dejó paso a otra urgencia: cómo sostener a las familias y alimentar a los animales que sobrevivieron al incendio. En diálogo con Algo está pasando, por VLU FM 88.5, el concejal Hugo Allende describió un escenario de monte devastado, pérdidas de ganado y productores que todavía deben recorrer sus campos para determinar los daños.
Según relató, durante su última recorrida ya no encontró grandes focos activos, aunque persistían troncos encendidos. “El pequeño chaparrón que hubo fue un alivio inmenso”, expresó. Sin embargo, advirtió que en algunos sectores la destrucción fue total: “Hay lugares que están devastados, no hay nada”.
Allende confirmó que tres viviendas fueron afectadas por las llamas y señaló que las familias comenzaron a regresar para cuidar sus pertenencias. También explicó que algunos pobladores criollos que viven cerca del cauce del río Pilcomayo conservaron sus casas, pero perdieron el monte del que depende la alimentación de su ganado.
“Los animales, en un mes y medio, ¿qué van a comer?”, planteó. El concejal estimó que la recuperación de la vegetación demandará tiempo y remarcó la necesidad de conseguir alimento y alambre para los productores afectados.

La mortandad de animales sigue sin tener un balance definitivo. Allende mencionó que en El Chañaral se habían encontrado cuatro vacas muertas, aunque aclaró que muchas familias pasaron varios días combatiendo el fuego y todavía no pudieron revisar todos sus terrenos. Otros animales huyeron y deben ser localizados, por lo que aún no es posible establecer cuántos murieron y cuántos están dispersos.
“Son pequeños productores”, subrayó al explicar que los afectados dependen de la cría de ganado para subsistir y vender algún animal. La pérdida compromete tanto sus ingresos como la posibilidad de mantener los rodeos que quedaron.
El concejal también describió el esfuerzo de vecinos y voluntarios para contener las llamas. Contó que, junto con otro edil, ingresó con combustible para que los pobladores pudieran mantener las bombas de agua funcionando. Hubo personas que combatieron el fuego con tanques y baldes, mientras llegaba ayuda desde Ingeniero Juárez, El Chorro, Quebracho y Las Lomitas.

Allende destacó la solidaridad y señaló que ya se distribuyeron rollos de pasto, productos veterinarios, mercadería y ropa, con acompañamiento provincial y donaciones particulares. Ahora, afirmó, deben concentrarse en relevar las pérdidas y gestionar más asistencia.
“Hoy el trabajo de ellos es salir a recorrer y ver qué es lo que realmente perdieron”, resumió. El descenso del fuego permitió comenzar esa tarea, pero dejó a numerosas familias frente a una recuperación cuyo alcance todavía no pueden calcular.
