El vicegobernador de Formosa, Eber Solís, envió una fuerte señal política hacia el intendente de Los Chiriguanos, Antonio Caldera, al compartir una actividad pública junto al jefe comunal durante el tradicional remate del PAIPPA realizado en Ingeniero Juárez.
El encuentro reunió a varios intendentes del oeste formoseño y tuvo como anfitrión al intendente de Ingeniero Juárez, Rafael Nacif. Sin embargo, el dato político pasó por la presencia de Caldera, quien reapareció públicamente luego del grave episodio vial que protagonizó semanas atrás y que generó una fuerte conmoción en la provincia.
Aunque en sus redes sociales Solís evitó publicar imágenes junto a Caldera, durante la actividad ambos compartieron el escenario y se fotografiaron con otros dirigentes. En una de las imágenes que comenzó a circular se observa al intendente de Los Chiriguanos realizando el tradicional gesto de la “V” de la victoria, una postal interpretada por distintos sectores como una demostración de que mantiene el respaldo de la conducción política provincial pese a la controversia que lo rodea.

El gesto no pasó inadvertido porque ocurre después del accidente ocurrido en Ingeniero Juárez, cuando la camioneta Toyota SW4 que conducía Caldera terminó incrustada dentro de una vivienda de la familia Torres, provocando importantes daños materiales y dejando personas lesionadas.
El hecho adquirió una enorme repercusión luego de que Nelson Torres, propietario de la vivienda afectada, asegurara públicamente en una entrevista con VLU FM 88.5 que el intendente era quien manejaba el vehículo y que “estaba bien ebrio” al momento del impacto. Según su relato, debió ser resguardado dentro del baño de la casa para evitar que vecinos enfurecidos lo agredieran aún más.
La polémica también se profundizó porque el parte oficial difundido por la Policía de Formosa no informó la realización de un test de alcoholemia, pese a las versiones de testigos que aseguraban que el jefe comunal presentaba signos compatibles con un estado de ebriedad. Esa omisión generó cuestionamientos desde distintos sectores y alimentó sospechas sobre el procedimiento realizado tras el siniestro.

El gildismo en la Cámara de Diputados también bloqueó los intentos de la oposición de llevar el episodio a debate por la actuación policial y a, a la par, las explicaciones para que el intendente de unas de las localidades más pobres sea propietario de un vehículo valorado en mas de $100 millones.
En medio de ese escenario, la aparición pública de Caldera junto al vicegobernador adquiere un claro significado político. Lejos de mantenerse apartado de la escena institucional, el intendente volvió a mostrarse acompañado por una de las máximas autoridades del Poder Ejecutivo provincial.
La imagen difundida desde Ingeniero Juárez representa al gildismo explicito: el mensaje que transmite el oficialismo al exhibir respaldo hacia un funcionario que continúa bajo cuestionamientos por uno de los hechos más resonantes ocurridos este año en el oeste formoseño.

