Antonio Caldera construyó en silencio uno de los liderazgos territoriales más fuertes del oficialismo formoseño en el oeste provincial. Desde 2011 gobierna la localidad de Los Chiriguanos y, elección tras elección, fue consolidando un dominio político casi absoluto, al punto de convertirse en uno de los intendentes más votados del gildismo y en un hombre clave para el esquema de poder del gobernador Gildo Insfrán en la región.
Sin embargo, detrás de ese poder político sostenido durante más de una década, se acumulan denuncias, escándalos y episodios que exponen una realidad marcada por la pobreza estructural, el manejo personalista del municipio y reiteradas situaciones polémicas protagonizadas por el propio jefe comunal.
La madrugada de este sábado volvió a ubicar a Caldera en el centro de la escena pública. Vecinos denunciaron que el intendente habría protagonizado un violento episodio cuando una camioneta Toyota SW4, valuada en cerca de 100 millones de pesos, terminó incrustada contra una vivienda del barrio Obrero, sobre calle Urquiza, en Ingeniero Juárez. Alli gobierna el radical-gildista, Rafael Nacif.

De acuerdo con testimonios de vecinos, el mandatario comunal se encontraba presuntamente en estado de ebriedad. El hecho generó un fuerte despliegue policial y un profundo malestar en la comunidad. “Menos mal que no hubo víctimas fatales”, expresaron habitantes de la zona.
Para muchos vecinos, no se trata de un hecho aislado. Sería el tercer episodio vial de características similares protagonizado por Caldera desde que ocupa la intendencia.
Uno de los antecedentes más recordados ocurrió el 13 de enero de 2017, cuando el propio intendente volcó con su camioneta Toyota SW4 sobre la Ruta Nacional 86, a pocos kilómetros de Los Chiriguanos. En aquella ocasión, el jefe comunal regresaba desde Laguna Yema acompañado por otra persona. Ambos resultaron ilesos y el hecho fue catalogado oficialmente como un despiste y vuelco.

Sin embargo, en la zona persisten versiones sobre otros incidentes similares que nunca habrían trascendido oficialmente debido a la protección política y policial que, aseguran, recibió el intendente desde sectores del gobierno provincial.
Las polémicas alrededor de Caldera no se limitan únicamente a los episodios viales. El 2 de abril de 2023 fue denunciado públicamente por una brutal agresión contra un menor de 16 años, Luis Delgado, empleado municipal de Los Chiriguanos.
Según relató la familia del joven, el intendente lo acusó de un supuesto robo ocurrido meses antes y, en plena plazoleta del pueblo, comenzó a golpearlo. La madre del adolescente, Susana Ruíz, denunció además amenazas directas por parte del funcionario. “Andá a denunciarme, te voy a mandar a la brigada para que te maten como perro”, habría dicho Caldera durante el episodio.

A pesar de la gravedad de la denuncia, el caso nunca tuvo mayores consecuencias políticas.
En mayo de 2024, otra situación volvió a generar indignación. El propio Caldera publicó en sus estados de WhatsApp un video en el que se lo observaba conduciendo a alta velocidad, lo que despertó cuestionamientos por la imprudencia y el antecedente de incidentes anteriores.
Las denuncias contra el jefe comunal también alcanzaron el plano judicial y personal. En 2017 fue acusado por presunta estafa en la compra de una vivienda en Villa del Rosario. El propietario del inmueble, Antonio Aquino, denunció públicamente que Caldera se había comprometido a pagar mediante cheques que finalmente no pudo cobrar.
Según el denunciante, la explicación del intendente fue que “Macri cortó la coparticipación” y que por eso no podía afrontar los pagos. Meses después, la vivienda sufrió un incendio en la ciudad de Formosa, en un episodio que generó aún más sospechas y comentarios en el ámbito político local.
En el plano político interno, el poder de Caldera tampoco estuvo exento de conflictos. Durante las últimas elecciones se produjo una fuerte ruptura con su entonces esposa y concejal, Rebeca Ojeda, quien decidió alejarse políticamente y mudarse a Ingeniero Juárez en medio de denuncias por violencia.

Pese a todos los cuestionamientos, Caldera continúa siendo uno de los hombres fuertes del gildismo en el oeste provincial. En Los Chiriguanos prácticamente desapareció la oposición partidaria y distintos dirigentes opositores denunciaron históricamente persecuciones y aprietes.
Durante la campaña de Francisco Paoltroni a gobernador, referentes libertarios aseguraron haber sido expulsados a piedrazos de la localidad por grupos vinculados políticamente al intendente.

Mientras tanto, la realidad social de Los Chiriguanos continúa siendo crítica. Trabajadores municipales denuncian salarios que no superan los 300 mil pesos, despidos arbitrarios y un manejo autoritario del municipio. En paralelo, son habituales los festivales financiados con fondos públicos donde el propio Caldera suele ocupar el rol de animador principal.
Vecinos de localidades cercanas como Laguna Yema e Ingeniero Juárez afirman conocer desde hace años las extensas noches de fiesta del intendente, siempre rodeado de camionetas de alta gama, dinero en efectivo y una estructura política que parece garantizarle impunidad.
Caldera es cliente habitual de unas de los locales de ropa de marca, ubicado en la peatonal de la ciudad de Formosa, donde suele hacer compras en efectivo que superan los varios millones.
En una de las zonas más pobres de Formosa, el poder político de Antonio Caldera parece mantenerse intacto. Pero cada nuevo escándalo vuelve a poner en esencia la impunidad de los verdaderos protagonistas “del modelo formoseño”: funcionarios, intendentes, concejales, diputados y familiares que gozan del beneficio de pertencer.
