Una obra de infraestructura con capacidad de transformar la economía del norte argentino y sur de Paraguay está en el centro de una disputa que excede lo técnico: la construcción del primer puente internacional que unirá territorio argentino con la República del Paraguay por una nueva traza.
El problema es que dos provincias se adjudican el mismo proyecto, y ambas tienen argumentos para defenderlo.
El ministro de Infraestructura del Chaco, Hugo Domínguez, fue contundente esta semana al afirmar que la definición ya está tomada. “La traza planteada por Paraguay y por la provincia del Chaco va a ser aquí, por Chaco”, declaró en diálogo con La Mañana de Natagalá, y explicó que el acuerdo se alcanzó tras gestiones encabezadas personalmente por el gobernador Leandro Zdero junto con autoridades del vecino país. La ubicación precisa apuntaría al sector de Cruce Paiti, frente a Las Palmas.

El argumento del Chaco es histórico y geográfico a la vez: es la única provincia fronteriza con Paraguay que carece de un paso habilitado. Domínguez señaló que la actual concentración del tránsito en Clorinda genera demoras críticas —”kilómetros de camiones esperando para cruzar”— y que el nuevo puente abriría una alternativa al sur del corredor vigente.
A eso se suma un componente político explícito: desde Resistencia se viene cuestionando que la concentración de inversiones en la zona de Clorinda beneficia al modelo de Gildo Insfrán. “Hay que desarrollar otras regiones y no seguir concentrando todo en los mismos puntos”, dijo el funcionario, en una crítica que nadie dudó en identificar.
Sin embargo, del otro lado del mapa, la respuesta formoseña fue igual de firme. El director de Vialidad Provincial, Javier Caffa, salió a aclarar en la radio VLU FM 88.5 que el proyecto Cano-Pilar no sólo no está descartado, sino que se encuentra más avanzado que cualquier iniciativa chaqueña.
“Estuve contactado con con gente de de Paraguay con la que siempre solemos hablar y el puente Cano-Pilar continúa en la agenda“, dijo.

Según Caffa, existe ya un anteproyecto licitatorio, una preselección de alternativa de implantación y se prevé una nueva reunión técnica en breve con participación de cancillería, obras públicas, aduana y seguridad interior de ambos países.
El funcionario formoseño enumeró las ventajas competitivas de su provincia: una ruta pavimentada que llega hasta Colonia Cano, la consolidación de Pilar como ciudad en expansión con infraestructura portuaria operativa, y años de negociaciones técnicas acumuladas con el gobierno paraguayo. “El Chaco a lo largo de los años compite con Formosa por la construcción del puente en su territorio”, reconoció Caffa, al tiempo que dejó en claro que esa competencia no ha alterado la preferencia técnica de ambos estados nacionales.
En paralelo, el Chaco avanzó en gestiones de financiamiento ante FONPLATA con equipos técnicos binacionales. Domínguez anticipó que el futuro puente no será una obra aislada, sino que se integrará a un esquema logístico más amplio que incluye conexiones ferroviarias y portuarias con impacto regional. “Esto es una definición política de pedir financiamiento para este proyecto y no otro”, enfatizó, subrayando el carácter deliberado de la decisión.
Lo que queda claro es que la disputa está lejos de resolverse con declaraciones. Mientras Chaco celebra un acuerdo político con Asunción, Formosa exhibe avance técnico y respaldo histórico. En los pasillos de la cancillería argentina y en los despachos del Ministerio de Obras Públicas paraguayo, la negociación sobre cuál provincia cruzará primero el río sigue abierta. El puente, por ahora, sólo existe en los planos —y en la voluntad de dos provincias que no están dispuestas a ceder.

