Las familias de bajos ingresos del norte argentino recibirán en marzo una factura de electricidad hasta un 166% más cara que la de febrero. Así lo advirtió el presidente del directorio de la Empresa Regional de Energía de Formosa (REFSA), Fernando De Vido, al señalar que el Gobierno nacional reduce el bloque de energía subsidiada justo cuando vence el período excepcional otorgado a las provincias cálidas del país.
El ajuste responde al esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), en marcha desde enero, que fijó un tope de 300 kWh mensuales a precio diferencial en verano y de 150 kWh en meses templados. Tras la presión de los gobernadores norteños, ese límite se amplió a 550 kWh para las zonas muy cálidas —Formosa, Chaco y Misiones—, pero solo durante diciembre, enero y febrero.

Con marzo, esa excepción vence. Una familia que pagó $20.939 por 550 kWh en febrero deberá abonar $53.330 por el mismo consumo el mes próximo, según los valores fijados por la Secretaría de Energía: un incremento del 166%.
El golpe tampoco proviene de un solo factor. A la reducción del bloque subsidiado se suma una disminución progresiva de la bonificación sobre el costo de la energía, que baja del 75% inicial hasta el 50% a fin de año, medida dispuesta por la cartera que conduce María Tettamanti. En el resto del país, donde el bloque pasa de 300 a 150 kWh, el impacto llega al 57%.
La crítica central de REFSA apunta a una inconsistencia climática: el beneficio ampliado se interrumpe el 28 de febrero, mientras las temperaturas en el NEA permanecen extremas durante buena parte de marzo y abril. Cuando la Nación anunció la ampliación, argumentó que buscaba reconocer el mayor uso de ventiladores y aires acondicionados en la región. Para De Vido, esa lógica no contempló que el calor en el norte no termina con el verano calendario.

