El mercado laboral argentino atraviesa una transformación sostenida en los últimos años, marcada por la pérdida de peso del empleo asalariado y el avance del trabajo independiente. En ese contexto, Formosa se consolida como el caso más crítico del país, al encabezar el ranking nacional de cuentapropismo y evidenciar un deterioro significativo del empleo formal.
De acuerdo a un informe elaborado en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH-INDEC), al cuarto trimestre de 2025 el 34% de los trabajadores del aglomerado formoseño se desempeña por cuenta propia, el porcentaje más alto entre los 32 centros urbanos relevados. Este indicador no solo refleja la actualidad del mercado laboral local, sino también una tendencia que se profundizó con el paso de los años.

Desde 2016, el cuentapropismo en Formosa creció 11,2 puntos porcentuales, una de las subas más pronunciadas del país. En sentido inverso, el empleo asalariado registró una caída de 12,1 puntos, configurando el retroceso más fuerte a nivel nacional. Actualmente, apenas el 63,8% de los ocupados tiene un empleo en relación de dependencia, ubicando a la provincia entre las de menor participación de trabajo formal.
El deterioro no se limita a la estructura del empleo, sino que también alcanza a su calidad. La informalidad entre los trabajadores asalariados llega al 39%, lo que implica un incremento de 14,4 puntos porcentuales respecto a 2016. Se trata de uno de los mayores avances de la precarización laboral en todo el país.

El informe también advierte que, a nivel general, el empleo total en los aglomerados urbanos registró una caída del 0,7% en 2025, con una pérdida de más de 93 mil puestos de trabajo. En ese escenario, el crecimiento del cuentapropismo aparece más asociado a la necesidad de generar ingresos ante la falta de empleo formal que a un proceso de expansión económica.
Así, Formosa no solo lidera los indicadores más críticos del mercado laboral, sino que refleja con mayor intensidad una tendencia nacional: la consolidación de un esquema laboral cada vez más precario, donde el trabajo independiente y la informalidad ganan terreno frente al empleo registrado.

