Después de 54 días de inactividad, el oficialismo provincial reabrió este lunes la Cámara de Diputados de Formosa con la convocatoria a reuniones de comisión. La reactivación se produjo luego de los cuestionamientos por la prolongada parálisis legislativa, iniciada tras la última sesión realizada el 25 de junio.
Durante ese período no hubo sesiones, reuniones de Labor Parlamentaria, dictámenes ni debate público de los proyectos presentados. La falta de funcionamiento se extendió incluso después de finalizado el receso invernal, pese a que la provincia se encuentra dentro del período ordinario establecido por la Constitución.
La reapertura, sin embargo, es todavía parcial: los diputados retomaron el análisis de expedientes en comisión, pero hasta el momento no se confirmó una nueva sesión en el recinto. Será necesario esperar la convocatoria formal para conocer cuándo la Cámara volverá a debatir y votar iniciativas.

El artículo 133 de la Constitución provincial reformada en 2025 establece que las sesiones ordinarias deben desarrollarse desde el 1 de marzo hasta el 30 de noviembre. Por lo tanto, durante los 54 días sin actividad no existió un receso constitucional que justificara el cierre de hecho del Poder Legislativo.
La conducción institucional recae sobre el vicegobernador Eber Solís, presidente nato de la Legislatura. También integran la línea de autoridades Armando Felipe Cabrera, presidente provisional, y Agustín Samaniego, vicepresidente primero y jefe político de la bancada justicialista.
El PJ y sus aliados poseen 22 de las 30 bancas, una mayoría suficiente para garantizar el quorum, definir el temario y aprobar proyectos sin depender de la oposición. El oficialismo controla, de esa manera, tanto la apertura del recinto como el ritmo de funcionamiento de las comisiones.
La Cámara sostiene además una estructura de 1.867 cargos: 517 empleados permanentes y 1.350 temporarios. A pesar de esa planta y de los 30 legisladores que integran el cuerpo, durante casi dos meses permanecieron paralizadas sus principales funciones.
La inactividad no solo demoró el tratamiento de leyes. También interrumpió el control sobre el Poder Ejecutivo, los pedidos de informes, la convocatoria a funcionarios y la discusión pública sobre los recursos provinciales.
La reunión de comisiones marca el final de 54 días de parálisis, pero la normalización de la actividad legislativa recién se completará cuando los diputados regresen al recinto y vuelvan a sesionar.

