La inflación de marzo volvió a mostrar un mapa desigual en la Argentina, con el Noreste (NEA) entre las regiones más golpeadas por la suba de precios. Según el último informe del INDEC, el IPC registró un aumento del 4,1% en esta región conformada por Formosa, Chaco, Corrientes y Misiones superando con claridad el promedio nacional del 3,4%.
El dato no es menor: el NEA se ubicó como la región con mayor incremento mensual, apenas por encima del Noroeste (4,0%) y lejos de zonas como la Patagonia (2,5%).
Uno de los factores determinantes fue el fuerte impacto de los alimentos. En marzo, el rubro “Alimentos y bebidas no alcohólicas” subió 4,5% en el NEA, con un peso decisivo de las carnes, que continúan encabezando los aumentos dentro de la canasta básica.

A esto se sumaron incrementos sensibles en servicios esenciales: la división “Vivienda, agua, electricidad y combustibles” registró una suba del 9,7% en la región, impulsada principalmente por ajustes en tarifas.
El inicio del ciclo lectivo también tuvo su impacto. Educación fue el rubro con mayor incremento a nivel país (12,1%), una tendencia que se replicó en el NEA, donde las subas en cuotas y servicios educativos presionaron el índice general.
En el acumulado del primer trimestre, la situación se agrava: el NEA ya registra una inflación del 9,5%, por encima del promedio nacional (9,4%), mientras que en la comparación interanual alcanza el 32,4%, reflejando una persistente presión inflacionaria en la región.

Otro dato relevante es la incidencia de los precios regulados, que en marzo crecieron 5,1% a nivel nacional, afectando especialmente a regiones con menor capacidad de absorción de aumentos, como el NEA.
En paralelo, los servicios —que aumentaron más que los bienes— continúan consolidándose como un motor inflacionario clave.
En este contexto, el panorama para el Noreste argentino se vuelve particularmente complejo. La combinación de subas en alimentos, tarifas y educación impacta de forma directa en los hogares, especialmente en aquellos con menores ingresos, profundizando las brechas regionales en el costo de vida.
La dinámica inflacionaria vuelve a dejar una señal clara: mientras el promedio nacional intenta moderarse, en el NEA el peso de la inflación sigue siendo más alto, con efectos concretos en el consumo y la economía cotidiana.

