El mercado laboral formal argentino no encuentra piso. En enero de 2026, el empleo registrado en el sector privado perdió otros 2.667 puestos a nivel nacional y acumuló ocho meses consecutivos de caídas en términos absolutos, según datos de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación. Y dentro de ese panorama sombrío, Formosa emerge como uno de los casos más críticos del país.
En la comparación mensual desestacionalizada, Formosa registró en enero una caída del 0,8%, lo que en términos absolutos significó la pérdida de 173 empleos respecto a diciembre de 2025, llevando el total de asalariados privados registrados a apenas 21.900 puestos. Ese guarismo ubica a la provincia entre las cinco jurisdicciones con peor desempeño del mes, solo por delante de Corrientes (-0,9%) y Tierra del Fuego (-3,2%), que lideran el ranking negativo.
Pero el verdadero drama de Formosa se revela cuando se amplía el horizonte temporal. En la comparación interanual, la provincia acumula una baja del 3,7% respecto a enero de 2025, lo que representa 824 empleos privados formales menos en doce meses. La tendencia, lejos de revertirse, se consolida.

Empleos perdidos
El indicador más contundente surge al comparar el nivel de empleo actual con el de noviembre de 2023, el mes previo al cambio de gobierno. Formosa acumula una caída del 11,5% desde entonces, lo que equivale a 2.841 puestos de trabajo privados formales destruidos en la era Milei. Dicho de otro modo: de los aproximadamente 24.700 asalariados privados registrados que había en la provincia al inicio de la gestión, hoy quedan 21.900, un universo laboral formal de por sí exiguo para una provincia de más de 600.000 habitantes.
Ese porcentaje coloca a Formosa como la segunda provincia con mayor pérdida relativa en el país dentro del segmento de provincias del norte y centro, superada apenas por Catamarca (-11,3% y -4.450 empleos) y por debajo solamente de Santa Cruz (-15,4% y -9.392 empleos) y Tierra del Fuego (-13,2% y -5.016 empleos) a nivel nacional. En el nordeste argentino, Formosa no tiene parangón: Chaco acumula un -9,0% con 6.987 empleos perdidos, Misiones un -9,4% con 10.209 puestos menos y Corrientes un -3,7% con 2.965 empleos destruidos en el mismo período.

Una estructura frágil
La concentración del empleo formal formoseño en pocas actividades económicas —con escaso desarrollo industrial y alta dependencia del sector público— hace que cada contracción del empleo privado impacte con mayor fuerza que en provincias con tejidos productivos más diversificados. Con apenas 21.900 asalariados privados registrados, Formosa tiene uno de los mercados laborales formales más pequeños y vulnerables del país: para ponerlo en perspectiva, Buenos Aires cuenta con 1.973.900 empleados privados registrados y hasta Chaco, provincia vecina y también con graves problemas estructurales, triplica a Formosa con 69.900 puestos.
En ese contexto, perder 2.841 puestos desde noviembre de 2023 no es solo un número estadístico: es el debilitamiento de casi una décima parte de todo el empleo privado formal que existía en la provincia antes de que comenzara la actual gestión nacional.

