Formosa cerró 2025 con una tasa de desocupación del 3,3%. Es el número más bajo de toda la región del Noreste Argentino (NEA) y menos de la mitad del promedio nacional de 7,5%.
Leído así, el dato parece una noticia positiva. Pero el mismo informe del INDEC que da ese número también expone, casi en el renglón siguiente, uno mucho más revelador: la tasa de actividad de la provincia es del 39,9%, la más baja de los 31 aglomerados urbanos relevados en todo el país.
¿Qué significa eso en términos concretos? Que en Formosa, 6 de cada 10 personas en edad de trabajar están directamente fuera del mercado laboral: no trabajan ni buscan trabajo. No son desocupadas en sentido estadístico, porque no buscan activamente empleo. Simplemente no participan.
Dentro del propio Noreste, Formosa es el caso extremo. Las tasas de actividad de los aglomerados de la región son: Corrientes 44,2%, Gran Resistencia 45,3%, Posadas 46,4%, y Formosa 39,9%. La brecha entre Formosa y el aglomerado más activo de la región, Posadas, es de 6,5 puntos porcentuales. Frente al promedio de la Pampeana —la región más dinámica, con 49,8%— la diferencia supera los 9 puntos.
La tasa de empleo acompaña ese patrón: 38,6% en Formosa, contra 41,5% en Corrientes, 41,6% en Gran Resistencia, 44,6% en Posadas, y 45,0% en el promedio nacional. Es decir, la proporción de personas con trabajo efectivo es también la más baja de toda la región y del país.
Fuente: INDEC — EPH Cuarto trimestre 2025
Formosa
NEA
Nacional
GBA
Comparativo dentro del NEA — aglomerados
* El coeficiente de variación de la tasa de desocupación de Formosa es de 33,8%, superando el umbral del 25% establecido por INDEC como límite de confiabilidad. Los datos deben interpretarse con cautela. Publicado: 18 de marzo de 2026.
Un mercado sin dinamismo
Otros indicadores del informe refuerzan la imagen de un mercado laboral rígido y sin movilidad. La tasa de ocupados que buscan activamente otro empleo es del 1,2% en Formosa, frente al 16,5% del promedio nacional y al 5,7% del NEA en su conjunto. Nadie busca cambiar de trabajo, lo que puede interpretarse tanto como satisfacción laboral como ausencia total de alternativas reales en el sector privado.
La subocupación —personas que trabajan menos horas de las que quisieran— es del 2,4%, la más baja del NEA (donde el promedio regional es de 4,9%) y muy por debajo del 11,3% nacional. Nuevamente, el número bajo no es necesariamente una buena noticia: en una economía con escasa oferta privada, muchos trabajadores no buscan más horas porque saben que no las van a encontrar.
La estructura de empleo formoseña está históricamente dominada por el sector público. El INDEC no desagrega el empleo por sector en el nivel aglomerado, pero los indicadores combinados —baja actividad, baja demanda de empleo adicional, baja subocupación— dibujan el perfil típico de una economía donde el Estado es el empleador casi excluyente y donde la informalidad y el desempleo abierto son bajos no por dinamismo sino por exclusión: quienes no tienen empleo estatal o informal simplemente dejan de buscar.
Eso tiene un nombre técnico: “desaliento laboral”. Y no lo mide la tasa de desocupación. Lo mide, indirectamente, la tasa de actividad.
Formosa tiene una población total de 267.000 personas dentro del área EPH. De ellas, solo 106.000 integran la población económicamente activa. Apenas 103.000 están ocupadas, y unas 4.000 están desocupadas. Más de 160.000 personas en edad de trabajar están fuera del mercado laboral.
Para comparar: en Gran Resistencia, con una población similar (428.000 personas), la PEA es de 194.000, casi el doble en proporción.

