El este de Formosa podría atravesar un trimestre con lluvias por encima de los niveles normales, en un escenario marcado por la posible incidencia del fenómeno de El Niño y que plantea desafíos para la producción agropecuaria y la infraestructura rural.
Así lo señala el último Informe de Coyuntura del IERAL Regional NEA, elaborado a partir de proyecciones del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF).
Según el estudio, entre septiembre y noviembre de 2026 el NEA, Paraguay y el sur de Brasil podrían verse especialmente afectados por tormentas y lluvias intensas. Para Misiones, Corrientes y el este de Chaco y Formosa, el escenario contempla precipitaciones que podrían ubicarse principalmente unos 50 milímetros por encima de lo normal.
El gráfico incluido en la página 2 del informe muestra precisamente que la mayor anomalía de precipitaciones se concentra hacia el este formoseño, mientras disminuye progresivamente hacia el oeste provincial.

Entre este y oeste
El informe también advierte sobre una marcada desigualdad dentro del territorio formoseño respecto de la disponibilidad de agua en el suelo.
En aproximadamente la mitad de Formosa, desde el centro hacia el este, el agua útil en el perfil ronda el 30%, mientras que hacia el oeste, en la zona próxima a Salta, cae hasta alrededor del 10%. 4968-Coyuntura NEA Sep
Este indicador mide la cantidad de agua almacenada en el suelo que puede ser aprovechada por las plantas. Según el IERAL, esas condiciones, combinadas con lluvias intensas, pueden derivar en atrasos en las tareas de siembra y dificultades para realizar tratamientos fitosanitarios.
Más lluvia
El impacto no sería necesariamente negativo para toda la producción. Históricamente, El Niño suele favorecer a los cultivos de verano, como soja, maíz y arroz, aunque una concentración excesiva de lluvias puede generar inconvenientes operativos.
Para esos cultivos, el principal riesgo señalado es el retraso de la siembra y las dificultades en la preparación del suelo por exceso de precipitaciones.
El problema puede extenderse además a la circulación rural. El informe advierte que las lluvias intensas pueden producir anegamientos de caminos, dificultando la circulación de camiones y el ingreso de maquinaria a los campos.
En ese punto, el diagnóstico adquiere especial relevancia para Formosa, donde buena parte de la producción depende de caminos secundarios y terciarios para sacar la producción de los establecimientos.
Los caminos rurales
El IERAL sostiene que una eventual mejora en los rendimientos agrícolas del NEA dependerá no solamente de cuánto llueva, sino de cómo se distribuyan esas precipitaciones y de la capacidad de la infraestructura vial para soportarlas.
El documento advierte sobre posibles dificultades de tránsito en caminos rurales, demoras operativas y problemas sanitarios asociados a períodos de alta humedad.
Por eso, plantea que uno de los principales desafíos para el sector público será mantener cauces de arroyos y ríos despejados para facilitar el escurrimiento del agua y evitar anegamientos, además de garantizar el mantenimiento de los caminos rurales.
Para Formosa, el escenario presenta así una doble cara: más agua podría beneficiar a determinadas producciones de verano, pero una concentración excesiva de lluvias entre septiembre y noviembre también podría complicar la siembra, el tránsito rural y la salida de la producción.
