El diputado provincial del PJ Pablo Sosa ratificó que la Municipalidad de Formosa, incluido el intendente Jorge Jofré, deberá pedirle permiso para ingresar al barrio Namqom. En una entrevista con Algo está pasando, por VLU FM 88.5, el legislador defendió sus expresiones después del enfrentamiento con el director de Tránsito municipal, Orlando Ortiz, por la devolución de una motocicleta secuestrada.
“Cuando vienen al barrio me van a tener que pedir permiso a mí. Eso sí yo dije. Y me hago cargo de eso”, sostuvo. Consultado sobre si había sido una reacción por el enojo del momento, reafirmó su postura: “Yo lo sostengo totalmente”.
Sosa, integrante de los pueblos originarios y exdirector de la etnia que representa a la comunidad del Namqom, fundamentó esa exigencia en su conducción barrial. “Cuando van a entrar al barrio tienen que pasar por mí porque yo soy el presidente del barrio”, expresó.
La pregunta incluyó explícitamente al jefe comunal: si Jofré fuera al Namqom, ¿también tendría que pedirle permiso? “Totalmente que sí”, respondió el diputado.
El conflicto en Tránsito
El cruce se originó por los trámites para retirar una motocicleta. Según Sosa, habían pagado las multas y presentado la documentación requerida, pero continuaban las demoras. El diputado denunció burlas, discriminación y un trato condicionado por su pertenencia política. Son señalamientos del legislador contra los funcionarios municipales.
El legislador provincial aseguró que el conflicto estuvo precedido por dos días de demoras y exigencias sucesivas para recuperar la motocicleta. “Lo estuvieron boludeando durante dos días”, afirmó sobre el trato que, según su relato, recibió la persona afectada. Sostuvo que habían abonado lo solicitado: “No pedimos favores a nadie a la Municipalidad. Bueno, ellos querían cobrar la multa, le pagamos la multa, no hay ningún problema”.
Según explicó, los requisitos se comunicaban por separado, lo que obligaba a realizar nuevas gestiones. Mencionó el pago por utilización de la vía pública, el seguro y la documentación de transferencia. Reconoció que la moto usada todavía no estaba transferida y responsabilizó por esa situación a la concesionaria donde había sido adquirida, a la que vinculó con el hijo del intendente.
El diputado identificó como detonante una respuesta que atribuyó al personal de Tránsito cuando esperaba que concluyera el trámite. “Vas a tener que esperar hasta mañana porque el director de Tránsito se fue a ver si creció el río Paraguay”, relató que le dijeron. Para Sosa, se trató de una burla: “Es una discriminación, sabiendo que yo soy un originario”.
También negó haber llegado acompañado por un grupo de personas y acusó a empleados municipales de rodearlo. “Eso es un lugar de patoteros”, sostuvo. “Sería bueno que cuenten también todo lo que hacen ahí en la Municipalidad, que si vos reclamás tu derecho, te rodean 50 patovicas”, agregó, en una acusación cuya veracidad no quedó acreditada durante la entrevista.
Sosa cuestionó además que el video difundido mostrara solamente una parte del enfrentamiento. “Ellos alzaron un video donde a ellos les conviene, pero no cuentan toda la historia”, afirmó. Aseguró que también presentó una denuncia y que existen grabaciones del trato que recibió. Cuando le preguntaron si se arrepentía de su reacción, respondió: “Pero cómo me voy a arrepentir. Imaginate vos, que a vos te tengan dos días yendo y viniendo”.
El barrio como una casa
Durante el intercambio, los conductores de Algo está pasando le señalaron que su planteo sonaba a una apropiación del barrio. Sosa respondió que los funcionarios municipales actuaban de la misma manera con las dependencias públicas y comparó el ingreso al Namqom con la entrada a una vivienda particular.
“Es como si fuese que yo vaya a su casa y quiera entrar sin permiso”, argumentó. Frente a la observación de que se trata de un barrio donde la Municipalidad debe prestar servicios, insistió: “Las autoridades están elegidas”.
Luego explicó que esperaba una conversación previa para coordinar actividades. “No le va a quitar nada venir a decirme: ‘Bueno, Pablo, vamos a entrar al barrio a hacer un trabajo o vamos a entrar al barrio a inaugurar’”, manifestó. También aclaró: “Yo no le voy a ir a pegar al intendente ni a agredirle”.
Reclamo de servicios
Al mismo tiempo que sostuvo la exigencia de permiso, Sosa reclamó la presencia municipal en el Namqom. Aseguró que las calles están “totalmente destruidas” y que el asfalto parece “bombardeado”, además de advertir sobre problemas de desagües.
“Nosotros no estamos fuera del ejido municipal”, remarcó. Así, dejó planteada una tensión en su propio reclamo: exige que la Municipalidad cumpla con los servicios del barrio, pero sostiene que sus autoridades deben pasar primero por él para ingresar.

