La violencia en la Universidad Nacional de Formosa volvió a escalar este viernes durante la sesión extraordinaria del Consejo Superior realizada en el rectorado de la casa de estudios, sobre calle Don Bosco 1082.
En medio de empujones, amenazas y denuncias de violencia física, autoridades universitarias acusaron a grupos ligados al decano de Humanidades, Rafael Olmedo, de intentar bloquear el funcionamiento del máximo órgano de conducción universitaria.
La situación alcanzó tal nivel de tensión que el propio vicerrector a cargo del rectorado, Vicente Emilio Grippaldi, debió realizar una comunicación telefónica en pleno debate del Consejo Superior para pedir el ingreso urgente de fuerzas de seguridad al edificio.
“Yo les autorizo como vicerrector a cargo del rectorado de la universidad y presidente del honorable Consejo Superior a que ingresen a nuestro domicilio a los efectos de evitar los desmanes y violencia que estamos sufriendo por malvivientes”, expresó Grippaldi durante la llamada.
En otro tramo de la comunicación, el funcionario describió el cuadro de tensión que se vivía dentro del rectorado: “Nosotros acá estamos acorralados”.
Según relató, ni la Policía provincial ni efectivos de Gendarmería Nacional habían ingresado inicialmente al edificio pese a los pedidos de custodia realizados previamente por las autoridades universitarias.
“No ingresó el personal de Gendarmería, quedaron dos personas hablando en la vereda y tampoco ingresaron”, denunció.
Grippaldi además sostuvo que los integrantes del Consejo Superior permanecían encerrados dentro de la sala de sesiones ante los intentos de irrupción.“Nosotros estamos aquí encerrados dentro de la sala de sesiones que han intentado vulnerar”, afirmó.
La denuncia se produjo luego de que Sebastián Rojas —mencionado por las autoridades universitarias durante la sesión— sufriera presuntas agresiones físicas en el exterior del rectorado.
Minutos antes del inicio formal de la reunión, Grippaldi ya había anticipado que se labraría un acta por los episodios de violencia ocurridos en el edificio universitario.
“Sebastián ha sufrido inclemencias de violencia física en su cuerpo en el día de la fecha y otros actos de violencia que han acontecido en el marco del domicilio de Don Bosco 1082”, manifestó.
La sesión extraordinaria había sido convocada mediante la resolución Nº 0559/26, firmada el 6 de mayo, para tratar asuntos considerados “de extrema urgencia”.
El trasfondo del conflicto está directamente vinculado a la crisis institucional que atraviesa la UNaF y a la causa judicial conocida como la de los “decanos truchos”, en la que aparecen involucrados Rafael Olmedo, María Rosa Sanabria y Carlos Martínez.

Los tres están siendo investigados por presunto fraude electoral y utilización de documentación presuntamente apócrifa para acreditar su condición de “profesores por concurso”, requisito indispensable para competir en las elecciones de decanos realizadas en diciembre de 2024.
Fuentes universitarias aseguran que los sectores alineados con la agrupación “LineAzul” intentan frenar el avance de las actuaciones administrativas y judiciales que podrían comprometer la continuidad de varios funcionarios universitarios.
