La respuesta concreta para reforzar el control de uno de los puntos más sensibles de la frontera entre Argentina y Paraguay terminó siendo mucho más rudimentaria que aquella anunciada hace un año y medio: ni drones, ni radares, ni sensores inteligentes, ni un despliegue del Ejército. Gendarmería Nacional colocó un portón de hierro con candado en la pasarela que comunica Clorinda con Nanawa.
La estructura apareció durante la tarde del jueves en el paso peatonal conocido como La Fraternidad —también denominado puente de la Amistad en la zona— y rápidamente generó preocupación de ambos lados de la frontera.
Inicialmente se informó que el portón permanecería cerrado entre las 19 y las 7, bajo argumentos vinculados con la seguridad. Sin embargo, luego de los reclamos comenzaron las conversaciones para flexibilizar la medida y reducir eventualmente el cierre al período comprendido entre la medianoche y las 5.
La decisión provocó cuestionamientos inmediatos de autoridades de ambos lados de la frontera. El intendente de Clorinda, Ariel Caniza, atribuyó la medida al Gobierno de Javier Milei y la calificó de “arbitraria”. Además, sostuvo que este tipo de decisiones buscan “desestabilizar la paz social de la provincia de Formosa”.

“Esta medida alienta al paso clandestino y también afecta al comercio fronterizo”, advirtió el jefe comunal, al señalar una de las principales contradicciones que observa en el cierre: mientras se restringe durante la noche un paso habilitado y controlado, la extensa frontera con Paraguay mantiene numerosos sectores utilizados para cruces irregulares.
Caniza explicó además que mantuvo conversaciones con el jefe del Escuadrón de Gendarmería en Clorinda, quien le brindó detalles sobre los motivos de la instalación del portón. A partir de esos contactos comenzó a evaluarse una flexibilización del horario: el cierre podría limitarse finalmente al período comprendido entre las 0 y las 5.
La preocupación está vinculada especialmente con la dinámica cotidiana de ambas ciudades. Trabajadores, comerciantes y estudiantes atraviesan diariamente la frontera. Caniza mencionó incluso el caso de jóvenes clorindenses que cruzan hacia Paraguay para trasladarse posteriormente hasta Asunción y participar de actividades deportivas.
Este viernes, autoridades argentinas y paraguayas mantuvieron una reunión en Nanawa. Participaron Caniza; el diputado provincial Alejandro Navas; el secretario de Gobierno de Clorinda, Marcelo Fernández; el intendente de Nanawa, Claudio Samaniego; el presidente de la Junta Municipal, Fernando Verón; concejales y vecinos.

Verón confirmó que la Junta Municipal pidió la intervención de la Cancillería paraguaya, aunque cuestionó que hasta el momento “brilla por su ausencia”.
La aparición del portón ocurre, sugestivamente, apenas dos días después de que Algo está pasando revelara que el despliegue militar y tecnológico anunciado para esta misma frontera todavía no se materializó en Formosa en los términos prometidos.
En febrero de 2025, Argentina y Paraguay habían firmado precisamente en Clorinda un acuerdo para reforzar la lucha contra el narcotráfico, el contrabando y el crimen organizado. Entonces se habló de militares, drones, radares, sensores inteligentes e intercambio de inteligencia.
Más de un año después, aquella tecnología y el despliegue prometido no llegaron a la frontera formoseña como se había anunciado. Lo que finalmente apareció sobre uno de sus principales pasos internacionales fue un portón de hierro y un candado.

