Formosa ocupa el primer lugar del país en el ranking de inseguridad alimentaria severa, según un nuevo informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA). El estudio revela que la provincia registra una probabilidad promedio estimada del 18,77% de hogares en riesgo de atravesar situaciones graves de privación alimentaria, prácticamente el doble del promedio nacional, ubicado en el 9,49%.
Los datos corresponden al trabajo denominado “La geografía del riesgo alimentario en la Argentina (2010-2022)”, elaborado mediante el cruce de información de los censos nacionales de 2010 y 2022 con los relevamientos de la Encuesta de la Deuda Social Argentina. Aunque fue presentado en octubre de 2026, el estudio describe la situación territorial estimada hasta 2022 y no constituye una medición actual del hambre.
La comparación provincial expone una realidad particularmente desfavorable para Formosa. La provincia supera a Chaco, que registra un 17,46%, y a Santiago del Estero, con el 17,40%, las otras dos jurisdicciones que completan los primeros lugares del ranking nacional.
En el extremo opuesto se encuentra la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), con un 3,96%, seguida por Santa Cruz (6,02%) y Tierra del Fuego (6,18%). La diferencia entre Formosa y la Capital Federal alcanza los 14,81 puntos porcentuales, una brecha que refleja las profundas desigualdades territoriales en el acceso a la alimentación.

Modelo sin cambios
Uno de los aspectos más relevantes del informe es la persistencia del riesgo alimentario en Formosa. En 2010, la provincia ya registraba el indicador más elevado del país, con un 18,99%, mientras que en 2022 se ubicó en el 18,77%.
La reducción fue de apenas 0,22 puntos porcentuales en doce años. Es decir, pese a la leve mejora estadística, Formosa continuó en el primer puesto nacional, sin lograr modificar sustancialmente su posición respecto del resto de las provincias.
El contraste resulta todavía más significativo al observar la evolución del país. Mientras el promedio nacional de riesgo alimentario severo aumentó del 7,94% al 9,49% entre 2010 y 2022, Formosa permaneció prácticamente estancada en niveles cercanos al 19%.
La persistencia del indicador representa un dato relevante para analizar las condiciones sociales y económicas de la provincia durante ese período, así como las limitaciones de las políticas destinadas a reducir la vulnerabilidad alimentaria.
Más comprometida
La situación de Formosa se inscribe en un escenario regional de elevada vulnerabilidad. El Nordeste Argentino (NEA) presentó en 2022 una probabilidad promedio de inseguridad alimentaria severa del 15,81%, la más alta entre las regiones del país.
Sin embargo, Formosa supera incluso ese promedio regional por casi tres puntos porcentuales, lo que la coloca en una posición particularmente desfavorable dentro de una de las zonas más afectadas por las privaciones alimentarias.
Dentro del NEA, Chaco presenta un 17,46%, mientras que Corrientes y Misiones registran un 14,50% cada una. De esta manera, Formosa exhibe el mayor riesgo alimentario entre las cuatro provincias del Nordeste.

El informe también advierte que los hogares rurales dispersos presentan las situaciones más críticas. A escala nacional, el riesgo alimentario severo estimado en estas áreas llegó al 22,44% en 2022, alrededor de dos veces y media el promedio urbano.
Riesgo alimentario
A nivel nacional, el estudio determinó que la probabilidad promedio estimada de inseguridad alimentaria severa aumentó 1,55 puntos porcentuales entre ambos censos, al pasar del 7,94% al 9,49%.
De acuerdo con los investigadores, la evolución del indicador representa más de 550.000 hogares adicionales en condiciones de vulnerabilidad alimentaria severa en la Argentina.
La inseguridad alimentaria severa comprende las situaciones más graves de dificultades para acceder a los alimentos por falta de recursos económicos. Puede manifestarse mediante la reducción de porciones, la imposibilidad de mantener una alimentación suficiente y experiencias concretas de hambre.
El director del Observatorio de la Deuda Social Argentina, Agustín Salvia, explicó que el trabajo busca identificar con mayor precisión las desigualdades territoriales, utilizando información censal combinada con encuestas que relevan las privaciones alimentarias.
Los investigadores aclararon que los porcentajes representan probabilidades estimadas y no una medición directa de la cantidad de hogares que padecieron hambre. Por lo tanto, los resultados permiten comparar riesgos territoriales, pero no deben interpretarse como una tasa observada de inseguridad alimentaria severa.
Consultado por el diario LA NACION sobre la evolución posterior a los censos, Salvia señaló que el indicador aumentó durante 2023 y 2024, mientras que en 2025 descendió hasta niveles similares a los registrados en 2021 y 2022.
El dato central para Formosa es que, después de doce años, la provincia seguía encabezando el mapa nacional del riesgo alimentario severo. Una realidad que, de acuerdo con el estudio de la UCA, refleja la persistencia de profundas desigualdades sociales y plantea interrogantes sobre la efectividad de las políticas públicas destinadas a mejorar las condiciones de vida de los hogares más vulnerables.

