En medio de la motosierra a la obra pública que implementó el presidente Javier Milei desde el inicio de su gestión, el Gobierno nacional accedió a reactivar el financiamiento de un puñado de proyectos estratégicos en Formosa.
Sin embargo, la mayoría de las más de 50 obras que estaban en ejecución con fondos nacionales continúan paralizadas o en estado de “neutralización”, según reconoció el ministro de Planificación, Inversión, Obras y Servicios Públicos de Formosa, Daniel Malich.
Así lo informó el funcionario en declaraciones a medios oficiales, donde describió como “compleja” la situación que atraviesa Formosa por el recorte de fondos nacionales y recordó que el mandatario cumplió con su promesa de campaña de “absolutamente eliminar la obra pública“. Esta decisión dejó en suspenso decenas de proyectos que ya contaban con financiamiento comprometido y que, en muchos casos, se encontraban en plena ejecución.

Entre las obras que lograron destrabarse figuran tres proyectos considerados prioritarios para el desarrollo de la provincia: la planta de agua potable de Laguna Blanca, que permitirá mejorar el acceso al servicio en esa localidad; la Autovía Mansilla-Tatané, una infraestructura vial clave para la conectividad regional; y el reinicio del acueducto que llevará agua hacia las localidades de Villafañe y Misión Laishí, una obra esencial para garantizar el suministro en esas comunidades.
“Teníamos un montón de obras en ejecución, son más de 50 que tenían financiamiento de Nación. Se han hecho todas las gestiones con el Gobierno nacional para destrabarlas y solicitar su continuidad, pero solo se consiguieron algunas obras puntuales“, admitió el ministro Malich, quien no ocultó su preocupación por el destino del resto de los proyectos que permanecen suspendidos.

