El obispo de Formosa, monseñor José Vicente Conejero, no esquivó la realidad económica durante una entrevista por Radio VLU FM 88.5: la brecha entre los salarios de la dirigencia política y los ingresos de los trabajadores más vulnerables.
“Un senador creo que está por percibir 11 millones, 11 palos, como dice la gente, y un empleado municipal de una cooperativa, tanto de acá como de municipios del interior, no sé si llega a los 350, 400 mil pesos“, señaló el prelado con una contundencia que fue más allá del púlpito.
Lejos de quedarse en la anécdota, Conejero enmarcó esa diferencia en lo que denominó “desigualdades inicuas”, un concepto que, recordó, ya había sido señalado por el Concilio Vaticano II hace más de 60 años. “Uno percibe las desigualdades inicuas, que ya el Concilio manifestaba, y a veces esto se agudiza“, advirtió.
El obispo fue cuidadoso en aclarar que su mirada no se limita a la provincia ni al país. “No me estoy refiriendo solamente a nuestra provincia, a nuestro país, sino en el mundo entero. No cabe duda de que hay una crisis generalizada y una falta de credibilidad en todo lo que es el aparato político”, expresó.
En ese sentido, reclamó a los dirigentes que “achiquen tantas dependencias de asesoramiento y de funcionarios públicos“, en un contexto donde, a su juicio, “los impuestos están a la orden del día” y la búsqueda del bien común parece haber quedado relegada. “En lugar de la búsqueda del bien común, lamentablemente crecen estas desigualdades“, resumió.
Conejero apeló a la Doctrina Social de la Iglesia como marco para evaluar la realidad económica y política, sosteniendo que el bien común debe ser el norte de toda decisión de gobierno. “Ese es el fin último de la economía y de la política”, remarcó, al tiempo que llamó a la reflexión individual: “Cada uno tendrá que ver en conciencia qué es lo que hace en sus actitudes personales y comunitarias.“
La entrevista surgió en el marco de la situación edilicia de la Iglesia Catedral de Formosa, que requiere trabajos de mantenimiento y reparación. El obispo reconoció que muchos fieles le transmiten dificultades para llegar a fin de mes, lo que tensiona aún más cualquier esfuerzo de recaudación comunitaria para sostener el templo histórico.
Conejero confirmó además que presentará su renuncia como obispo titular al cumplir 75 años el próximo 5 de abril, Pascua de Resurrección, tal como lo establece el derecho canónico. Consultado sobre si desearía continuar, respondió con una cita del Evangelio: “No se preocupen por el mañana, porque cada día tiene su afán”, y confió en que será el Espíritu Santo quien marque el camino.

