El gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, lleva meses protagonizando uno de los divorcios más ruidosos entre un mandatario provincial y el gobierno nacional de Javier Milei.
Los funcionarios formoseños no suelen aparecer en las convocatorias oficiales que organiza la administración de La Libertad Avanza, los puentes con Casa Rosada permanecen levantados y la frialdad entre ambas administraciones se ha vuelto un dato político de público conocimiento. Sin embargo, cuando quien convocó fue el gobernador bonaerense Axel Kicillof, Formosa no faltó.
El subsecretario de Trabajo de Formosa, Julio Valdez, participó ayer del encuentro organizado en el Salón de Acuerdos de la Casa de Gobierno de La Plata, donde el mandatario bonaerense reunió a ministros y secretarios de Trabajo de cinco provincias gobernadas por el peronismo —Formosa, Tierra del Fuego, La Rioja, Santiago del Estero y La Pampa— junto a los principales referentes de la CGT y las dos CTA, para analizar el impacto de la reforma laboral impulsada por La Libertad Avanza.

La presencia formoseña es elocuente. No se trata de un dato menor: en los últimos meses, el gobierno de Insfrán ha evitado sistemáticamente sumarse a las reuniones convocadas por organismos nacionales bajo la órbita de Milei, una postura que sus propios dirigentes han sostenido sin disimulo.
La administación de Insfrán ha sido de las más firmes en marcar distancia con el gobierno libertario. Pero la convocatoria de Kicillof, en un escenario de confrontación directa con el Ejecutivo nacional, resultó irresistible.
Más allá del debate técnico-jurídico, el encuentro tuvo una lectura política evidente. Kicillof —inmerso en su propio conflicto interno con el kirchnerismo duro y con la necesidad de proyectarse hacia adelante— buscó consolidar un espacio de resistencia provincial al proyecto económico y político del gobierno libertario.
La presencia de los líderes sindicales más representativos del país —Octavio Argüello por la CGT, Hugo Godoy por la CTA Autónoma, Hugo Yasky por la CTA de los Trabajadores y Héctor Daer por Sanidad, entre otros— le dio al acto un peso adicional.

