Carolina Herbel ingresó sin signos vitales al Hospital Distrital N° 8 durante la madrugada de este domingo, luego de ser trasladada desde su domicilio en Ibarreta hasta la ciudad de Formosa. Fue su actual pareja quien la condujo a bordo de una camioneta Ford EcoSport, aunque al llegar al nosocomio, los médicos solo pudieron confirmar el deceso.
Las primeras pesquisas de la Policía y la Fiscalía ya trabajan con la hipótesis de un nuevo episodio de violencia de género en la provincia.
Sin embargo, el caso dio un giro aún más estremecedor cuando efectivos de la Policía Científica hallaron un feto en el interior del vehículo durante las tareas de inspección. Este descubrimiento cambió radicalmente el rumbo de la investigación. La pareja mientras, permanece detenida.

Lo que agrava aún más la conmoción en la comunidad es el desgarrador trasfondo familiar de la víctima. Carolina Herbel era la madre de Zamir Lovey, el pequeño de 9 años que en marzo de 2024 fue ejecutado de un disparo por la espalda por su propio padre, Ariel Lovey, en un filicidio que terminó con el suicidio del agresor.
El crimen ocurrió en la madrugada del miércoles 27 de marzo de 2024 en una vivienda del barrio San Roque, en Ibarreta, a unos 200 kilómetros de la capital formoseña. Según la reconstrucción de los investigadores, Zamir estaba solo en el domicilio donde vivía junto a su madre cuando su padre ingresó y “se lo llevó”. El hombre mató a su hijo de un disparo por la espalda.
Zamir había nacido prematuro, con 29 semanas de gestación y un peso de apenas 1.483 kilos. Presentaba una discapacidad motriz como consecuencia de su nacimiento prematuro y tenía dificultades motoras en las extremidades inferiores.
Su madre le había creado una página de Facebook llamada “Todos con Zamir-Formosa Ibarreta”, donde compartía los avances de su tratamiento y su lucha diaria para conseguir una mejor calidad de vida. “Nací un 19 de abril del 2014. Estuve 2 meses y medio internado en Neonatología. No me daban muchas esperanzas de vida, la pasé muy mal: hice paros, me agarró neumonía y el virus hospitalario, entre otras cosas. Pero gracias a Dios, salí adelante”, relataba una de las publicaciones.
Previo al asesinato, Ariel Lovey grabó un video que envió a un amigo y también a su expareja, la madre del menor. En la secuencia, se lo ve manejando de noche mientras habla a cámara.
“Voy a hacer un video despidiéndome. Yo creo que esta es la mejor alternativa, porque si no mucho sufrimiento, tantos años… Zamir nunca va a lograr ser alguien normal“, dijo el filicida.
Luego agregó: “Esto ya lo verán cuando nosotros no estemos más. Pido un millón de disculpas a todos los que les hice daño. No fue mi intención, pero bueno. Era joven. Soy joven todavía, pero ya no voy a existir más. Yo no quiero que nadie me llore, ni que nadie me lamente, ni nada. Solamente que se me entierre y nada más. Bajo tierra, si es posible. Quiero que se olviden de mí“.
Tras el crimen, Ariel Lovey intentó quitarse la vida disparándose en la cara con una escopeta, pero no lo logró de inmediato. La policía lo encontró en la calle, en el interior de un Fiat Punto, gravemente herido pero con signos vitales. Fue trasladado de urgencia al Hospital Central de la ciudad de Formosa, donde murió horas más tarde. La Justicia local investigó el caso como un homicidio calificado por venganza transversal hacia la madre, más conocido como “homicidio oblicuo”.
El cuerpo de Carolina, en tanto, fue trasladado a la morgue judicial para la realización de la autopsia, mientras que los peritos realizan minuciosas inspecciones en el domicilio que la pareja compartía en Ibarreta y en la camioneta Ford EcoSport utilizada para el traslado.
La causa se encuentra en plena etapa de recolección de pruebas y testimonios, a la espera de los resultados forenses que determinen las responsabilidades penales del caso.

