Una de las “virtudes” que destacaron del gobernador formoseño, Gildo Insfrán, fue su insistencia en las gestiones en las oficinas nacionales. Lo han repetido funcionarios nacionales del kirchnerismo. Sin embargo, con la llegada de la admnistración de Javier Milei las puertas de los despachos oficiales no se golpearon y se cerraron
En dos años de gestión de Javier Milei, 18 gobernadores y el jefe de Gobierno porteño acumularon 185 audiencias en Casa Rosada. Pero hay un nombre que destaca por su ausencia casi total: Gildo Insfrán, el histórico gobernador de Formosa, quien solo pisó la sede del Ejecutivo nacional una única vez, en aquella primera convocatoria masiva de diciembre de 2023, y desde entonces nunca más solicitó una reunión con el Presidente ni con ningún funcionario del Poder Ejecutivo.
El análisis del Registro de Audiencias que procesó Infobae desde el 11 de diciembre de 2023 hasta el 20 de enero último revela que Insfrán integra un grupo de cinco mandatarios peronistas que mantienen la distancia más férrea con el Gobierno: junto a Axel Kicillof (Buenos Aires), Ricardo Quintela (La Rioja), Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego).
Aquella primera reunión del 19 de diciembre de 2023 tuvo asistencia perfecta de los 24 mandatarios. Insfrán estuvo presente, pero esa imagen nunca volvió a repetirse. Cuando el entonces jefe de Gabinete Nicolás Posse organizó un nuevo encuentro el 8 de marzo de 2024, el gobernador formoseño no asistió y envió a su vicegobernador en su lugar.
El 30 de octubre pasado, tras el triunfo electoral, Milei volvió a convocar a los mandatarios, pero esta vez cuatro no fueron invitados: Kicillof, Quintela, Melella e Insfrán. El entonces subsecretario de Prensa, Javier Lanari, justificó la exclusión en X: “Los cuatro gobernadores que no estuvieron con Milei no firmaron el Pacto de Mayo. No respetan la propiedad privada, no creen en el equilibrio fiscal. No tiene sentido reunirse con quienes recitan el catecismo marxista”.
Insfrán, con más de 28 años en el poder formoseño, representa uno de los bastiones del peronismo tradicional más crítico del ajuste fiscal libertario. Su ausencia total en el radar de Casa Rosada contrasta con otros gobernadores opositores como Raúl Jalil (Catamarca), quien pese a militar en el PJ sumó 20 audiencias y se convirtió en aliado clave del oficialismo en el Congreso.
La relación nula entre Formosa y el Gobierno nacional evidencia la polarización política que atraviesa el federalismo argentino, donde el cierre del grifo de fondos nacionales a las provincias profundizó las grietas existentes.

