El gildismo promovio una operación alrededor del homenaje realizado en Las Lomitas al soldado Hermindo Luna, uno de los militares muertos durante el ataque de Montoneros al Regimiento de Infantería de Monte 29 el 5 de octubre de 1975, sumó ahora la voz de uno de sus hermanos. Miguel Ángel Luna cuestionó duramente la reacción del oficialismo provincial y sostuvo que se intentó convertir un reconocimiento histórico reclamado durante años por la familia en una disputa política por el lugar de nacimiento del héroe formoseño.
En una entrevista con Algo está pasando, por VLU FM 88.5, Luna explicó que la familia recibió con satisfacción el homenaje impulsado por la Municipalidad de Las Lomitas y lamentó que, inmediatamente después, medios vinculados al Gobierno provincial, dirigentes y funcionarios salieran a cuestionarlo bajo el argumento de que Hermindo no había nacido en esa localidad con el objetivo de desprestigiar el reconocimiento.
“Estamos muy contentos, muy orgullosos del acto que hizo el señor (Pablo) Basualdo en homenaje a nuestro hermano”, afirmó. Y cuestionó a quienes, según expresó, se apoyaron en declaraciones de un tío de la familia para transformar el tema en una “politiquería barata”.
La discusión comenzó después de que desde medios gildistas, financiados por el Gobierno provincial, se difundieran actas de nacimiento y declaraciones de Ramón “Tito” Luna, presentado como tío del soldado, quien sostuvo que Hermindo había nacido en Lamadrid y acusó a la gestión municipal de Las Lomitas de intentar obtener un beneficio político con el homenaje.

La controversia escaló incluso hasta el Gobierno provincial. El ministro de Gobierno, Justicia, Seguridad y Trabajo, Jorge Abel González, intervino públicamente y sostuvo que Luna había nacido en Lamadrid, que su familia era de esa localidad y que había sido inscripto en Bajo Hondo porque allí funcionaba el Registro Civil. González señaló además que el soldado “pertenece a todos los formoseños”.
“Se crió en Las Lomitas”
Miguel Ángel Luna introdujo una precisión que corre el eje de la discusión. Reconoció que su hermano nació en Lamadrid, pero remarcó que toda su vida posterior estuvo estrechamente ligada a Las Lomitas.

“Mi hermano nació el 26 de junio de 1954 en Lamadrid. Fue asentado el 10 de julio en Bajo Hondo y después se crió en Las Lomitas”, explicó durante la entrevista en Algo está pasando. Y añadió: “Vivió, creció, trabajó, luchó y estudió en Las Lomitas. Por lo tanto, nos sentimos todos lomitenses”.
La afirmación también introduce una diferencia con la versión brindada públicamente por el ministro González, quien había señalado que Hermindo Luna había sido inscripto en Bajo Hondo “curiosamente un 5 de octubre de 1954”. Su hermano, en cambio, sostuvo que la inscripción se realizó el 10 de julio de ese año.
Acta falsa
Uno de los puntos más delicados de la entrevista apareció cuando Luna fue consultado sobre el supuesto documento de nacimiento que circuló para demostrar que Hermindo no era oriundo de Las Lomitas.
“Esa acta no es la verdadera”, respondió Miguel Ángel Luna. Además, señaló que lo difundido públicamente mostraba solamente una parte del documento y aseguró que la familia conserva el acta completa.
El cuestionamiento resulta especialmente sensible porque la documentación fue utilizada en medio de la controversia pública para contraponerla al homenaje realizado por la Municipalidad de Las Lomitas.
Más allá de la discusión documental, el hermano del soldado insistió en que el reconocimiento realizado en Las Lomitas responde a un reclamo histórico de la propia familia, que durante décadas solicitó que la localidad donde Hermindo creció tuviera un espacio visible dedicado a su memoria.
“Nunca hicieron algo como esto”
Luna recordó que los familiares habían solicitado en reiteradas oportunidades a anteriores administraciones municipales la colocación de carteles o murales que identificaran a Las Lomitas como el lugar donde Hermindo Luna había desarrollado buena parte de su vida.
“En 51 años los gobiernos municipales anteriores jamás hicieron algo como lo que está haciendo este gobierno municipal actual”, sostuvo.

Según relató, se pidió en varias oportunidades colocar un cartel en el acceso a la localidad o realizar un mural para que quienes transitaran por la ruta conocieran la vinculación de Hermindo con Las Lomitas, pero esas propuestas no prosperaron.
También recordó a su hermana Jovita Luna, quien durante años impulsó el reconocimiento histórico de Hermindo y había solicitado la realización de un mural similar al existente en Palermo.
“Le negaron, le negaron. Y ahora se sorprenden porque el actual gobierno está haciendo lo que nosotros tanto hemos solicitado”, expresó. Para Miguel Ángel Luna, ese contexto explica el malestar de la familia frente a la controversia abierta después del homenaje.
“Hay que respetar el dolor”
El hermano del soldado pidió además sacar la figura de Hermindo Luna de las disputas partidarias. “No se debe tomar el nombre de un héroe para hacer esa clase de políticas”, afirmó. “Hay que respetar el honor y el nombre del héroe y, por sobre todo, respetar el dolor de la familia, de los hermanos que quedamos”.
Luna aseguró que la polémica reabrió heridas que permanecen desde hace más de medio siglo. “Es un dolor, es una herida que vuelve a sangrar. No nos gusta que utilicen el nombre de nuestro hermano para hacer esta politiquería”, manifestó.
También buscó despegar el reclamo familiar de cualquier alineamiento partidario. “Nosotros no tenemos nada contra el Gobierno provincial, tampoco contra el Gobierno local. Estamos orgullosos y agradecidos con el Gobierno municipal por lo que hace por mi hermano. No entramos en política. Nos sirve el reconocimiento histórico”, señaló.
Para la familia, afirmó, el objetivo es que las nuevas generaciones conozcan no sólo a Hermindo Luna sino también a quienes murieron durante el ataque al Regimiento 29.
La respuesta de Miguel Ángel Luna deja así una distinción central: la propia familia reconoce que Hermindo nació en Lamadrid, pero reivindica a Las Lomitas como el lugar donde se crió, estudió, trabajó y construyó buena parte de su vida. Y, principalmente, rechaza que esa diferencia geográfica sea utilizada para desacreditar un homenaje que, asegura, sus hermanos reclamaron durante décadas.
“Nos sirve el reconocimiento histórico a nivel local, provincial, nacional e internacional”, resumió Luna. Para los hermanos que aún viven, la discusión no pasa por apropiarse de Hermindo, sino por preservar su memoria fuera de la pelea partidaria.

