Un incendio de grandes dimensiones afectó a distintas comunidades de la zona de Pozo de Maza, en el oeste formoseño, provocó la destrucción de tres viviendas y obligó a evacuar a más de 30 familias, según informó el presidente de la Comisión de Fomento, Adolfo Pérez, en una entrevista con Algo está pasando, por VLU FM 88.5.
“Hasta el momento se ha logrado contener el fuego en un 90%”, explicó Pérez mientras continuaba recorriendo la zona afectada. Sin embargo, aclaró que las llamas seguían desplazándose hacia el norte, en dirección a sectores como Cieneguito y la zona conocida como El Cañón.
El foco de mayor gravedad comenzó durante la tarde en la comunidad de Madrugada, donde los fuertes vientos favorecieron la rápida propagación del fuego.
“Nos llegó a quemar tres viviendas de la comunidad”, confirmó el jefe comunal. La situación obligó a desplegar un operativo en el que participaron bomberos, efectivos policiales, personal de Salud Pública, docentes y vecinos.
Familias evacuadas
Uno de los principales problemas fue la gran cantidad de humo acumulado en las comunidades. Ante ese escenario, numerosas personas debieron abandonar preventivamente sus viviendas.
“Yo calcularía que más de 30 familias ya evacuamos. Hoy estamos por hacer el relevamiento porque se trabajó toda la noche”, explicó Pérez.
Los evacuados fueron trasladados hacia Vaca Perdida y otras comunidades cercanas, además de viviendas ubicadas fuera de los sectores alcanzados por el humo.
El número definitivo de afectados será determinado una vez finalizado el relevamiento que comenzó después de una noche completa de trabajo en la zona.
Frenó las llamas
Pérez destacó además que una obra realizada originalmente para enfrentar las inundaciones terminó funcionando como un cortafuego y evitó que las llamas avanzaran con mayor intensidad.
Se trata de una barrera construida para controlar y direccionar el agua durante las crecidas. “Esta barrera nos sirvió muchísimo para contener el fuego”, señaló.
Aun así, ramas encendidas y chispas impulsadas por el viento lograron atravesarla en algunos sectores y generaron nuevos focos que terminaron alcanzando viviendas.
Alerta por ráfagas
Aunque la situación había mejorado, Pérez advirtió que el peligro todavía no había terminado. El principal factor de preocupación eran los fuertes vientos previstos para la zona.
“Estamos muy preparados y atentos porque ya comenzó el viento fuerte y va a llegar más o menos a 60 o 65 kilómetros por hora. Eso nos va a complicar un poco”, explicó.
Sobre el origen del incendio, Pérez descartó por el momento que existieran elementos para afirmar que fue intencional. Señaló que en la zona del bañado existen grandes extensiones de totoras y que una pequeña fuente de fuego puede transformarse rápidamente en un incendio por acción del viento.
“Por ahí, por un descuido, algunos pescadores pueden dejar un fuego prendido. La gente sale a cosechar miel y hace fuego para correr las avispas. Después vienen los vientos y arman todo este incendio”, explicó.
Mientras continúan los recorridos y el relevamiento de daños, las autoridades mantienen el operativo ante el riesgo de que las ráfagas reactiven focos o empujen nuevamente las llamas sobre otras comunidades del oeste formoseño.

