Durante su homilía en la festividad de San Juan Bautista, celebrada el 24 de junio en la Capilla San Juan Bautista de la Parroquia San Francisco de Asís, el obispo Conejero Gallego advirtió que el avance de las adicciones alcanza cada vez a personas más jóvenes y convocó a la comunidad formoseña a participar este viernes en una marcha de oración contra la drogadicción.
“Estadísticamente, incluso ahora empiezan con edad menor, ya hasta niños en la primaria comienzan“, afirmó el obispo ante los fieles. La frase, dicha dentro de una reflexión más amplia sobre la santidad y la caridad cristiana, concentró una de las advertencias más directas de su homilía.
Para Conejero Gallego, las adicciones constituyen “una plaga bastante extendida” que destruye no solo a quien consume sino también al núcleo familiar. “Son las adicciones que arruinan su vida y la familia”, sostuvo, e interpeló directamente a los presentes: “¿Ustedes tienen experiencia de esto? Porque en todas partes es así.”

El obispo enmarcó la problemática dentro del concepto cristiano de caridad hacia los más vulnerables. Mencionó que en Formosa funcionan el Hogar de Cristo y el Hogar Padre Miguel Pesuto como espacios concretos de atención a personas afectadas por el consumo. “Son hogares de Cristo, una atención para aquellas personas enfermas, algunos están presos, algunos padecen las adicciones que arruinan su vida y la familia“, explicó.
En ese marco, convocó a la comunidad a participar este viernes en una marcha de oración que partirá desde el Obispado en la Plaza hasta la Iglesia Catedral. La actividad se realiza todos los años y en esta ocasión se inscribe en el Día de las Naciones Unidas contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas.
La Conferencia Episcopal Argentina, a través de la subcomisión sobre adicciones de su Comisión de Pastoral Social, convocó a las comunidades de todo el país a sumarse. “Nos han invitado para que recemos y oremos para erradicar esta plaga”, señaló Conejero Gallego.
El prelado también apuntó a la responsabilidad de los padres frente al avance del consumo entre los más jóvenes. “Los padres tienen la obligación de estar atentos sobre la educación, darles un buen ejemplo y también educarles cristianamente“, dijo, en una intervención que combinó la preocupación social con el llamado a la formación en valores desde el hogar.
La drogadicción apareció en la homilía como uno de los rostros concretos del sufrimiento al que, según el obispo, debe responder la caridad cristiana. Junto a los enfermos y los presos, los adictos fueron mencionados como destinatarios privilegiados del amor al prójimo que, sostuvo, forma parte del camino hacia la santidad. “La caridad y el amor por los más pobres y sufrientes”, resumió.

