Un importante operativo antidrogas permitió secuestrar 1.100 litros de éxtasis líquido que eran transportados en un camión paraguayo que había ingresado a la Argentina a través del paso internacional San Ignacio de Loyola, en Formosa, y tenía como destino final Chile.
La investigación se inició a partir de información obtenida por el área de Inteligencia Criminal de Gendarmería Nacional en Chaco, que alertó sobre un transporte sospechoso que avanzaba hacia la cordillera con un cargamento ilegal oculto.
Tras el seguimiento de los datos recabados, efectivos de la fuerza localizaron el vehículo en una estación de servicio de la localidad cordobesa de Villa Nueva, ubicada en la intersección de las rutas nacionales 9 y 158. Allí comprobaron que el camión, que declaraba transportar harina de girasol con destino al país trasandino, ocultaba una importante cantidad de droga sintética.

Según informó Gendarmería, durante la inspección se detectó que dos tanques de combustible adicionales instalados a los costados del vehículo no estaban conectados al sistema de alimentación del motor, una anomalía que despertó sospechas entre los investigadores.
Al examinar el contenido de los depósitos, los efectivos observaron una sustancia líquida con características diferentes a las del combustible. Por disposición de la Justicia Federal de Villa María, se realizó una requisa exhaustiva con la participación de especialistas de la Unidad de Investigaciones de Delitos Complejos y Procedimientos Judiciales de San Francisco.
Las pruebas de campo realizadas por los gendarmes confirmaron que el líquido era MDMA, la sustancia conocida popularmente como éxtasis. Posteriormente, personal de la Fuerza Policial Antinarcotráfico de Córdoba efectuó una contraprueba que ratificó el resultado.
Los investigadores determinaron que los tanques contenían aproximadamente 1.100 litros de éxtasis en estado líquido, una modalidad poco habitual en comparación con la comercialización tradicional de esta droga en forma de pastillas.
La Justicia Federal ordenó el secuestro del camión de patente paraguaya, de la totalidad de la sustancia incautada y de los 27.990 kilos de harina de girasol que formaban parte de la carga declarada. También fue retenida documentación considerada relevante para avanzar con la investigación.
Desde Gendarmería destacaron que el procedimiento fue posible gracias al trabajo coordinado entre distintas áreas de la fuerza y a la cooperación internacional con la Secretaría Nacional Antidrogas de Paraguay (Senad), que aportó información para reconstruir la ruta del cargamento.
El caso vuelve a poner el foco sobre los controles en los corredores internacionales que atraviesan el norte argentino y, particularmente, sobre el paso fronterizo de San Ignacio de Loyola, en Formosa, por donde el transporte había ingresado al país antes de emprender su recorrido hacia el oeste argentino.

