La aprobación del pliego de Carlos Mahíques para continuar como juez de la Cámara Federal de Casación Penal volvió a dejar una señal política desde Formosa: los senadores nacionales del PJ votaron de manera diferente, aunque detrás de esa decisión apareció una lógica ya conocida dentro del oficialismo provincial.
El jefe del bloque peronista en el Senado, José Mayans, rechazó el pliego de Mahíques y se mantuvo alineado con el kirchnerismo duro, que considera al magistrado como una de las figuras identificadas con el entramado judicial que impulsó las causas contra Cristina Fernández de Kirchner.
En cambio, la senadora María Teresa Margarita González votó a favor de la continuidad del juez impulsado por el Gobierno nacional. El movimiento fue interpretado en el Senado como una decisión vinculada directamente a la estrategia política del gobernador Gildo Insfrán, quien mantiene expectativas sobre futuras definiciones judiciales y políticas que podrían impactar en su intención de avanzar hacia un nuevo mandato.

La continuidad de Mahíques era especialmente sensible para el kirchnerismo porque la Cámara de Casación Penal tuvo intervención en varias de las causas que terminaron complicando judicialmente a Cristina Kirchner. Por eso, el rechazo de Mayans estuvo en línea con la postura que sostuvieron dirigentes cercanos a la ex presidenta, ahora presa, como Eduardo “Wado” de Pedro, Juliana Di Tullio, Anabel Fernández Sagasti y Alicia Kirchner.
Pero el voto de González respondió a otra lógica política: la necesidad de preservar canales de negociación con sectores judiciales y con el Gobierno nacional en un momento donde varios gobernadores negocian cargos y acuerdos vinculados a la Justicia federal.
En ese contexto, en el Senado remarcaron que el caso formoseño no fue un hecho aislado ni accidental. Desde hace tiempo, el esquema político de Insfrán utiliza los votos diferenciados de sus representantes para sostener simultáneamente el vínculo con el kirchnerismo y, al mismo tiempo, mantener margen de negociación con otros sectores del poder.

La votación sobre Mahíques volvió a mostrar esa dinámica. Mayans conservó su rol como uno de los principales defensores parlamentarios de Cristina Kirchner dentro del Senado, mientras González acompañó una decisión que fue leída como funcional a la estrategia política y judicial del gobernador formoseño.
El pliego finalmente fue aprobado con 58 votos afirmativos, incluso con respaldo de sectores del peronismo que habitualmente responden a los gobernadores antes que a la conducción kirchnerista nacional. En Formosa, esa doble estrategia volvió a quedar expuesta en el tablero parlamentario.

