Formosa cerró febrero de 2026 con 2.279 empresas empleadoras activas, según los datos más recientes de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). La cifra supone 80 firmas menos que en febrero de 2025, una contracción del 3,4% que se inscribe en una tendencia de deterioro sostenido y que coloca a la provincia en un escalón intermedio dentro del mapa nacional de pérdida de empleo formal.
El número cobra mayor dimensión cuando se amplía el período de análisis. Desde noviembre de 2023 —mes previo al inicio de la gestión de Javier Milei— la provincia lleva acumulada una baja del 8,8%, equivalente a 221 empresas que dejaron de registrar al menos un trabajador bajo cobertura del sistema de riesgos del trabajo. Se trata de casi una de cada diez firmas que existían al inicio del actual gobierno nacional.
La situación formoseña no es un caso aislado. A nivel nacional, el país acumula 23 meses consecutivos de descensos interanuales en este indicador, con una aceleración de la caída visible desde agosto de 2025.
En total, a lo largo del último año se perdieron 13.571 empresas en todo el territorio argentino, lo que representa una contracción del 2,5% de acuerdo a un informe de la consultora Politikon Chaco. Desde que comenzó la actual gestión, la cifra asciende a 24.046 firmas, un 4,4% del total.

Dentro de las 24 jurisdicciones relevadas, Formosa se ubica en un punto intermedio de la tabla de caídas relativas: su retroceso interanual del 3,4% supera a distritos como La Pampa (-0,9%), San Juan (-1,0%), CABA (-1,2%) o Santiago del Estero (-1,6%), pero es considerablemente menor que el desplome registrado en provincias como La Rioja (-9,2%), Santa Cruz (-6,7%), Tierra del Fuego (-6,0%) o Misiones (-6,1%). En el extremo opuesto, Neuquén es la única jurisdicción del país que muestra crecimiento neto en el período, con 48 empresas adicionales y un alza del 0,5%.
En términos absolutos, la escala productiva relativamente acotada de Formosa —con apenas 2.279 empleadores registrados— limita el impacto cuantitativo en el agregado nacional. Sin embargo, cada empresa que desaparece en una economía provincial pequeña y con fuerte peso del empleo público representa una señal preocupante para el tejido productivo privado local, históricamente débil y dependiente del gasto estatal.
El indicador de empresas empleadoras mide a toda persona humana o jurídica que declara al menos un trabajador bajo cobertura del sistema de riesgos del trabajo. Su evolución es considerada uno de los termómetros más sensibles de la salud del empleo privado registrado, ya que antecede frecuentemente a variaciones en los niveles de ocupación.

