Luego de númerosas amenazas de tiroteo que se viralizaron en redes sociales y generaron preocupación en la comunidad educativa, las escuelas y colegios de Formosa mantienen activo el protocolo de seguridad dispuesto por el Ministerio de Educación. La medida, que incluye controles en el ingreso y restricciones en espacios comunes, continúa aplicándose sin fecha definida de finalización.
Así lo confirmó Javier Vargas, vicerrector de la EPES Nro. 54 Gobernador Juan José Silva —uno de los establecimientos más emblemáticos de la provincia— durante una entrevista en VLU 88.5. “Seguimos con la medida hasta tanto el Ministerio dé una indicación contraria”, aseguró.
El protocolo establece, entre otras acciones, la supervisión de mochilas al ingreso —que actualmente se realiza de manera más flexible— y el control del acceso a los baños. “Se mantienen cerrados y, cuando un alumno necesita ingresar, se habilita y luego se vuelve a cerrar por seguridad”, explicó Vargas. La tarea está a cargo de preceptores y personal de maestranza, en coordinación permanente.
En las primeras semanas de implementación, incluso se había solicitado a los estudiantes concurrir sin mochilas, aunque esa medida luego se flexibilizó. “Hoy los chicos han vuelto a traerlas, pero se sigue haciendo control en el ingreso”, indicó el directivo, quien además adelantó que se evalúa promover el uso de mochilas transparentes para facilitar la supervisión en el futuro.
Uno de los aspectos destacados por las autoridades es la respuesta de las familias. Según Vargas, “masivamente los padres han entendido y acompañado la medida”. Incluso, algunos se ofrecieron a colaborar en tareas de vigilancia en el perímetro escolar o permanecen durante la jornada dentro del establecimiento.
La situación actual, según describió, es de mayor calma tras días de fuerte tensión. “Se ha vuelto a la normalidad, los padres están más tranquilos”, afirmó. No obstante, reconoció que durante los momentos más críticos circularon versiones falsas en redes sociales y grupos de WhatsApp, incluyendo rumores sobre la presencia de armas dentro del colegio. “Eso nunca ocurrió. De haber sido así, lo primero hubiera sido convocar a las fuerzas de seguridad y suspender las clases”, aclaró.
En cuanto a los estudiantes, no se registraron resistencias significativas a los controles. “No hemos tenido reacciones negativas al momento de solicitar que muestren sus pertenencias”, sostuvo Vargas, aunque sí hubo consultas formales de algunos tutores.
Finalmente, el directivo remarcó que la continuidad del protocolo dependerá de la evolución del contexto social. “Seguiremos un tiempo más, hasta que exista la garantía de que no hay riesgo para los alumnos”, señaló, dejando en claro que la prioridad sigue siendo la seguridad dentro de las instituciones educativas.

