El intendente de Formosa, Jorge Jofré, describió el escenario financiero más delicado que atraviesa la gestión municipal en lo que va del año. La coparticipación que recibe Formosa cayó 600 millones de pesos de febrero a marzo, sobre un total mensual que oscila entre los 3.000 y 4.000 millones.
Un número que, dicho así, ya es alarmante. Pero el dato que verdaderamente golpea es el interanual: el municipio recibe hoy exactamente la misma cantidad nominal de pesos que recibía en marzo de 2025, con una inflación oficial acumulada del 33% en ese período.
“Recibimos la misma plata y cuando la inflación oficial fue del 33%, seguimos estancados en el mismo precio“, graficó Jofré. Una trampa silenciosa que mes a mes licúa la capacidad real de gestión sin que el número nominal lo refleje a simple vista.
Las consecuencias son concretas e inmediatas. La masa salarial municipal ronda los 2.000 millones de pesos mensuales. Que la coparticipación haya caído 600 millones en un solo mes equivale a perder casi un tercio del dinero destinado a pagar los sueldos de quienes mantienen la ciudad en funcionamiento.

“La coparticipación al municipio solamente le permite pagar sueldos y algo de alquiler y maquinaria“, admitió el intendente sin rodeos. “Le hablo con la verdad a la gente.” El resto —obras, infraestructura, mejoras barriales— tiene que construirse con otros recursos.
“La actividad económica ha bajado muchísimo, la gente consume menos, le cuesta llegar a fin de mes. Al haber menos consumo, hay menos recaudación y menos distribución”, explicó el intendente, trazando una cadena de causas y efectos que termina impactando directamente en el presupuesto con el que Formosa financia sus servicios cotidianos.
Si la sangría viene de Nación, la herida propia no es menor. La recaudación local de tasas municipales apenas roza el 40% de cumplimiento. Solo cuatro de cada diez formoseños paga sus obligaciones en tiempo y forma. Para que la ciudad vea una mejora real y sostenida en sus servicios, ese número debería duplicarse.
“Necesitamos que el 80% de los vecinos por lo menos pague“, señaló Jofré, y fue directo al advertir la trampa en la que cae cualquier gestión que intenta compensar la morosidad subiendo tasas: “Si no, estamos castigando al que es cumplidor en detrimento del que no cumple.”
El municipio ofrece actualmente un descuento del 35% para quienes se acercan a pagar el año completo por adelantado, un incentivo concreto para mejorar esos índices. Pero el intendente reconoció que el contexto económico general también limita la capacidad de pago de muchos vecinos que, aunque quieran cumplir, no pueden.

Obras con el esfuerzo de todos
Frente a este cuadro de recursos escasos, la gestión apuesta a un modelo que combina austeridad con participación vecinal. El esquema de contribución por mejora para pavimentación permite al municipio aportar maquinaria, personal y organización mientras los vecinos frentistas financian el material asfáltico en cuotas accesibles y a medida de cada situación.
El objetivo es concreto: bajar el costo de una cuadra de pavimento —que hoy ronda los 180 a 200 millones cuando la ejecuta una empresa privada— prácticamente a la mitad, usando equipamiento propio y comprando únicamente el material asfáltico necesario. “Con esos fondos que vamos logrando vamos a ir formando un fondo para pavimentar otras calles”, explicó Jofré. No es una promesa abstracta: ya hay vecinos organizados que se acercaron al municipio para avanzar en esta dirección.
“Es como una casa de familia”, resumió el intendente. “Se hace con el aporte de todos los que vivimos en ella.” Una frase simple que, en el contexto de los números que él mismo expuso, suena menos a slogan y más a diagnóstico.

