Mientras algunas provincias argentinas lograron crecer o al menos sostener sus economías durante la turbulenta década 2014-2024, Formosa se consolidó como una de las grandes perdedoras del período, con una contracción del 10,4% en su Valor Agregado Bruto (VAB), a contramano del discurso llevando adelante por el gobierno de Gildo Insfrán y el “modelo formoseño” que comenzó en 1995.
La situación se agravó dramáticamente durante el primer año de gobierno de Javier Milei: en 2024, la economía formoseña se contrajo un 12,9% respecto al año anterior, la segunda peor caída del país, solo superada por Tierra del Fuego (-13,1%),según datos armonizados de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) analizados por Politikon Chaco.

El análisis sectorial revela un panorama devastador para la estructura productiva formoseña. La construcción lideró el desplome con una caída del 64,5% entre 2014 y 2024, seguida por la minería y canteras (-70,8%), y los hoteles y restaurantes (-38,1%).
El sector agropecuario, tradicionalmente relevante en la matriz productiva provincial, también registró un retroceso significativo del 27,6% en la década analizada, mientras que la industria manufacturera cayó un 13,4%.
Incluso la intermediación financiera, que en otras provincias mostró resiliencia, se contrajo un 3,3% en Formosa durante el período.
Una economía que se achica
La participación de Formosa en el VAB nacional también retrocedió: mientras en 2014 representaba el 0,6% del total país, para 2024 esa cifra descendió al 0,5%, confirmando la pérdida de peso relativo de la provincia en el concierto económico nacional.
Los únicos sectores que mostraron algún dinamismo fueron la electricidad, gas y agua (+20,6%), la salud (+23,3%), y la administración pública (+7,8%). Sin embargo, estos crecimientos no lograron compensar el derrumbe generalizado en las actividades productivas.

El contexto nacional y regional
El desempeño formoseño contrasta marcadamente con el de otras jurisdicciones. Mientras la provincia se hundía, Neuquén experimentaba un crecimiento explosivo del 93,3% gracias a la expansión de Vaca Muerta, y provincias como Salta (+10,3%), Jujuy (+10,2%) y La Pampa (+8,2%) también exhibían incrementos de dos dígitos en sus VAB.
Incluso entre las provincias que registraron caídas, Formosa se ubica entre las de peor desempeño: solo Santiago del Estero (-12,5%), Tierra del Fuego (-14,8%) y Santa Cruz (-15,5%) tuvieron contracciones más pronunciadas en la década analizada.
Estructura productiva vulnerable
Según los datos de 2024, la economía formoseña se sostiene principalmente sobre el comercio (17,9% del VAB provincial), el transporte y comunicaciones (12,3%), y la administración pública (12,0%). La fuerte dependencia del sector público y la ausencia de un sector productivo dinámico explican, en parte, la vulnerabilidad de la provincia frente a los ciclos económicos nacionales.
El informe, que abarca un período atravesado por múltiples shocks macroeconómicos, episodios recesivos, cambios de régimen de política económica y el impacto de la pandemia, deja en evidencia las profundas heterogeneidades regionales argentinas y plantea interrogantes sobre las estrategias de desarrollo necesarias para revertir la tendencia en provincias como Formosa.

