La ciudad de Formosa está protagonizando uno de los procesos de expansión urbana más acelerados del país. Según un relevamiento de la Fundación Tejido Urbano sobre las principales ciudades argentinas, la capital provincial aumentó su superficie urbanizada de 47,9 a 53,5 kilómetros cuadrados entre 2018 y 2025, registrando un crecimiento del 11,6%. Esta cifra duplica el promedio nacional de expansión urbana, que se ubicó en 5,2% para el mismo período.
El dato cobra mayor relevancia al contrastarlo con el crecimiento demográfico: mientras la mancha urbana creció a una tasa anual del 1,65%, la población lo hizo al 1,31% anual. Esta brecha evidencia que Formosa está perdiendo densidad poblacional, expandiéndose horizontalmente con una ocupación cada vez menos eficiente del territorio. Actualmente, la ciudad registra una densidad de apenas 53 habitantes por hectárea, ubicándose entre las que más densidad poblacional han perdido en el país.
Las nuevas áreas de crecimiento se caracterizan por su baja densidad y se localizan en barrios periféricos alejados del centro urbano, muchos de ellos con alto riesgo de inundabilidad.

“La expansión suele darse mayormente a expensas de suelo en producción o potencialmente productivo agrícola o zonas boscosas“, señala el informe de Tejido Urbano. Esta modalidad de crecimiento implica importantes procesos de cambio de renta rural a renta urbana, generando un plusvalor significativo que no siempre se traduce en mejoras para la calidad de vida de los habitantes.
Barrios populares impulsan el crecimiento
Un factor determinante en esta expansión es el crecimiento de los barrios populares. El Registro Nacional de Barrios Populares (ReNaBaP) identifica 126 barrios en toda la provincia, donde residen 27.842 familias con una población estimada en 100.000 personas, equivalente al 20% de la población provincial.
En la ciudad de Formosa, estos asentamientos experimentaron una expansión territorial del 26% entre 2016 y 2025, superando incluso el ritmo de crecimiento de la mancha urbana general. El caso más emblemático es el barrio Lote 111, que se expandió un impresionante 203% en este período, sumando 114 hectáreas, la mayor parte como parte de la expansión hacia el oeste de la ciudad.
Otros barrios con crecimientos significativos son Tiro Federal (2.058%), San Antonio II (159%), Urbanización San (43%) y San Antonio I (42%). Estos cinco barrios concentran el 83% de la expansión de los barrios populares de la capital.
La expansión urbana acelerada se da en un contexto paradójico: Formosa exhibe uno de los niveles más elevados de déficit habitacional del país. Según datos del Censo 2022, el 83% de los hogares urbanos de la provincia (138.069 hogares) presenta algún tipo de problemática habitacional.
Solo el 17% de los hogares formoseños son propietarios que cuentan con escritura, acceso a servicios básicos, viviendas con materiales adecuados y sin situaciones de hacinamiento. El resto enfrenta problemas que van desde viviendas materialmente irrecuperables (11%), deficitarias pero recuperables (19%), hasta falta de servicios básicos o irregularidad dominial (48%).
Datos clave:
- Expansión urbana 2018-2025: 11,6% (vs. 5,2% promedio nacional)
- Superficie urbanizada actual: 53,5 km²
- Densidad poblacional: 53 hab/ha (en descenso)
- Hogares con déficit habitacional: 83%
- Población en barrios populares: 100.000 personas (20% provincial)
- Expansión de barrios populares: 26% entre 2016-2025
Los indicadores son preocupantes: el 10,6% de los hogares presenta Necesidades Básicas Insatisfechas, el 4,4% sufre hacinamiento crítico y aproximadamente un tercio habita viviendas con pisos de materiales deficientes. En materia de servicios públicos, el 14% no cuenta con agua potable de red, más de la mitad carece de conexión a cloacas y la red de gas no tiene presencia, siendo el uso de garrafas la alternativa para el 86% de los hogares.
Crecimiento de hogares supera al poblacional
Entre 2001 y 2022, mientras la población urbana provincial creció un 33,4%, la cantidad de hogares y viviendas habitadas aumentó a un ritmo considerablemente mayor: 86,6% y 89,5% respectivamente. Este fenómeno llevó a que el tamaño promedio de los hogares se redujera de 4,3 a 3,0 personas por hogar, una disminución más pronunciada que la observada a nivel nacional.
El saldo migratorio no representa un aporte relevante —la inmigración de otras provincias representa solo el 1,6% de la población urbana— por lo que el incremento demográfico es fundamentalmente por crecimiento vegetativo

