El gobernador, Gildo Insfrán, abrió este 1° de marzo las sesiones ordinarias de la Cámara de Diputados de Formosa con su discurso 30 que combinó números propios, reclamos concretos al gobierno nacional y una andanada política contra la oposición libertaria provincial. El gobernador llegó al recinto con las cuentas del ejercicio 2025 bajo el brazo y las usó como ariete contra las políticas de ajuste de Javier Milei.
Antes de mostrar los dientes, Insfrán expuso sus credenciales. El ejercicio económico financiero provincial del período enero-diciembre 2025 arrojó ingresos totales por más de $2,78 billones y erogaciones totales por $2,74 billones, lo que dejó un resultado financiero superavitario de $34.349.217.775. Es el vigésimo cuarto año consecutivo que la provincia cierra sus cuentas en positivo, un dato que el gobernador esgrimió como prueba de que el “Modelo Formoseño” funciona mientras el modelo libertario, a su juicio, se cae a pedazos.
“Esto se llama Modelo Formoseño”, dijo sin modestia, en una frase que resumió toda su filosofía de gestión: el Estado como motor, la planificación como método, el superávit como resultado.

$400.000 millones que la Nación le debe a Formosa
El núcleo duro del discurso fue el reclamo económico al gobierno nacional. Insfrán enumeró con precisión lo que describió como una “apropiación ilegal” de recursos que le corresponden a la provincia: fondos comprometidos en consensos fiscales incumplidos, deudas por obras paralizadas, programas sociales y sanitarios desfinanciados, y una deuda previsional que por ley el Estado nacional mantiene con Formosa y que supera los $270.000 millones.
El total del perjuicio, según el gobernador, supera los $400.000 millones. “Esta enorme pérdida de recursos podría significar, para cualquier provincia, la paralización total de las obras públicas y dificultades serias para el pago de los salarios estatales”, advirtió, dejando en claro que Formosa resistió ese golpe pero que otras provincias no tuvieron la misma suerte.
La denuncia de discriminación territorial fue explícita y con número concreto: Formosa se encuentra entre las provincias con menor ejecución presupuestaria nacional por habitante, con valores seis veces inferiores a los que recibe la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

“El superávit del que se jactan es mentiroso”
Insfrán no dejó pasar la oportunidad de desmontar el principal argumento del gobierno de Milei. Con la tranquilidad de quien lleva 24 años cerrando sus propias cuentas en positivo, cuestionó la validez del superávit nacional: “El superávit del que tanto se jacta también es mentiroso: esconde los intereses de la deuda que emiten todos los meses y se basa, además, en el incumplimiento de las obligaciones del Estado Nacional.”
Y agregó una batería de datos económicos que, según el gobernador, desmienten el relato de recuperación que difunde el gobierno libertario: ya cerraron más de 22.000 empresas, se pierden más de 650 empleos registrados por día, el consumo cayó un 13%, los jubilados nacionales acumulan una pérdida del 27% de su poder adquisitivo y la inflación lleva ocho meses consecutivos acelerándose.
“Con estos datos es imposible creer que bajó la pobreza, como sostienen los funcionarios nacionales”, disparó. Y remató con la frase que funcionó como síntesis de todo su ataque económico al gobierno central: “El discurso libertario tiene un gran problema: la realidad.”
El ajuste con nombres propios
Insfrán enumeró los sectores golpeados por lo que llamó la “motosierra libertaria”: los comedores escolares, las familias vulnerables, las comunidades indígenas, las personas con discapacidad —a quienes calificó de “víctimas predilectas” tras la quita masiva de pensiones— y la educación técnica, con recortes presupuestarios del 93% respecto a 2023. “De cada 100 pesos que se destinaban a esta modalidad, este año invertirán solo 7 pesos. Esto es un atentado contra las futuras generaciones“, señaló.

También apuntó contra el desfinanciamiento de la ciencia y la tecnología: el último presupuesto nacional reduce la inversión estatal a apenas el 0,16% del PBI, el nivel más bajo de los últimos cien años.
Ante cada uno de esos recortes, Insfrán contrapuso la respuesta provincial: más de $56.400 millones invertidos en políticas nutricionales, $84.600 millones para compensar el recorte salarial docente nacional, y más de $162.000 millones en medicamentos para el sistema de salud público.
La oposición local: “vergonzosa” e “hipócrita”
Pero si el gobierno nacional fue el blanco principal, la oposición libertaria de Formosa no salió mejor parada. Insfrán la acusó de una conducta que describió sin eufemismos como “vergonzosa”: defender en Buenos Aires las medidas de ajuste que sus propios jefes políticos ordenan, y luego volver a Formosa a protestar por los daños que esas mismas medidas generan en la provincia.
“En Buenos Aires defienden las medidas de ajuste ordenadas por sus patrones, y luego en Formosa buscan provocar conflictos por los daños que esas mismas medidas generan”, afirmó, con una ironía que arrancó respuestas en el recinto. Y sentenció sin dejar margen para la ambigüedad: “Esta ruin forma de hacer política” no va a torcer el rumbo del gobierno provincial.

La promesa de no bajar los brazos
Insfrán cerró su mensaje con un tono que mezcló la rendición de cuentas con la arenga política. “Cada paralización de obra no es un acto contra este Gobernador o contra nuestra gestión, ¡es un acto contra el pueblo formoseño!“, proclamó, en lo que fue al mismo tiempo una acusación directa al gobierno de Milei y una promesa implícita de seguir resistiendo con recursos propios todo lo que la Nación paralice o recorte.
El gobernador que lleva décadas en el poder usó el inicio de sesiones no solo para presentar sus cuentas, sino para trazar con claridad la batalla política del año: Formosa peronista y superavitaria de un lado; ajuste libertario, deuda impaga y oposición local de doble discurso del otro.

