“Los precios siguen incrementándose, esto no es algo nuevo. El que va al supermercado, al almacén de barrio, al kiosco, se encuentra que los precios siguen a la suba.” Con esa frase directa el director de Estadística y Censo de la provincia, Julio Svartz, resumió en diálogo con VLU FM 88.5 lo que los vecinos ya sienten cada vez que hacen las compras.
El funcionario identificó a la carne vacuna como el principal factor que “movió el amperímetro” en la última medición, seguida por los lácteos y el pollo, que habitualmente actúa como producto sustituto más accesible pero que también acusó subas significativas.
A estos aumentos en alimentos se suma el impacto sostenido de los combustibles. “El combustible se sigue ajustando mensualmente, y eso también repercute después en los precios“, explicó el director. El día anterior a la entrevista, el Gobierno Nacional había incrementado los impuestos internos al combustible, una variable que, advirtió Svartz, todavía no había sido absorbida completamente por los índices.

La dirección provincial realiza es un relevamiento continuo de precios: más de 15.000 registros mensuales en distintos comercios de la capital formoseña, que alimentan el Índice de Precios al Consumidor (IPC) regional.
El director de Estadística también abordó una polémica de fondo: la canasta de bienes y servicios sobre la que se apoya el IPC nacional tiene más de dos décadas de antigüedad. “Estamos superdesactualizados, no solo en los bienes que se relevan sino también en la ponderación, en el peso que tienen los servicios sobre los bienes“, advirtió.
“Ya en el 24 no se logró, el 25 tampoco, y en octubre hubo una presión del FMI para que se actualice el indicador“, relató Svartz. Lavagna anunció entonces que el nuevo IPC se publicaría en enero de 2025, pero finalmente no se autorizó y el funcionario tuvo que dejar su cargo.
“La inflación no está yendo para abajo, está yendo para arriba. Entonces no sabemos en qué momento se va a poder aplicar este nuevo índice“, concluyó Svartz, en una síntesis que resume tanto la preocupación técnica de quienes miden los precios como la realidad cotidiana de los hogares formoseños.

