El ministro de Desarrollo Humano de Formosa, Juan Carlos Atencia, confirmó que la Provincia sometió a revisión las prestaciones de GIPSY, la empresa encargada de brindar servicios de alimentación en distintos hospitales, y sostuvo que los pagos se demoraron mientras se verificaba si las raciones informadas coincidían con los servicios efectivamente prestados.
En una entrevista con Algo está pasando, por VLU FM 88.5, Atencia aseguró que la empresa continuará trabajando para el Estado provincial y que comenzó a percibir los fondos pendientes. Sin embargo, dejó en claro que el Ministerio cambió el criterio de control y que, de ahora en adelante, cada servicio deberá estar debidamente registrado y comprobado antes de ser abonado.
“Nosotros estamos optimizando los recursos. No se puede pagar con raciones otro tipo de servicios”, afirmó.
El ministro explicó que la revisión se realizó a partir del Sistema Integrado de Gestión Hospitalaria (SIGO), donde deben cargarse las raciones que se entregan en cada establecimiento. Según indicó, esa información no se estaba registrando de manera completa, lo que obligó a revisar expedientes y cruzar datos antes de liberar los pagos.
“No lo estaban haciendo o lo estaban haciendo de forma no completa. Por eso se tuvo que hacer una evaluación de la situación para poder pagar lo que corresponde”, señaló.

GIPSY seguirá
Atencia negó que exista una decisión de desplazar a GIPSY como prestadora del sistema de salud. Por el contrario, aseguró que la firma seguirá vinculada al Ministerio y que se avanzará con la cancelación de la deuda.
“La empresa hace ya muchos años que está trabajando en la provincia, va a continuar con sus prestaciones y esta semana ya está cobrando. Se le va a pagar todo lo que se le debe”, afirmó.
La aclaración se produjo luego de que la empresa comunicara a sus trabajadores que atravesaba dificultades financieras por atrasos en los pagos de la Provincia y que, ante esa situación, abonaría inicialmente el 50% de los salarios de septiembre.
La respuesta de Atencia apunta a separar dos cuestiones: la continuidad de la empresa como prestadora y la obligación de acreditar en detalle aquello que factura al Estado.
Según explicó, la demora no obedeció a una decisión de dejar de pagar, sino a una revisión administrativa sobre el cumplimiento de los servicios y la manera en que eran registrados.
“Se hizo todo el estudio, toda la supervisión, se corroboró y se cruzó información. Se está pagando, está empezando ya a cobrar”, sostuvo.
Cada servicio, por separado
Uno de los principales cambios implementados por el Ministerio consiste en separar los distintos conceptos que anteriormente podían aparecer agrupados dentro de una misma prestación.
Atencia explicó que actualmente alimentación, limpieza y mantenimiento deben identificarse de manera independiente.
“Se paga la comida por un lado, la limpieza por otro y el mantenimiento por otro. Cada rubro tiene que tener su casilla a través de la cual se va a realizar el pago”, detalló.
El objetivo, según el funcionario, es determinar con precisión qué servicio se presta, cuánto se presta y cuánto corresponde pagar por cada concepto, evitando que recursos destinados a una prestación puedan terminar justificando gastos correspondientes a otra.
Ese mismo criterio se aplicará al resto de los proveedores y servicios dependientes del sistema sanitario.

Control en tiempo real
Atencia reconoció además un cambio en la forma de administrar la información de los hospitales. Hasta ahora, buena parte de los registros se realizaba mediante planillas. Con la implementación del nuevo sistema, el Ministerio busca concentrar la información de manera digital y conocer en tiempo real qué ocurre en cada establecimiento.
El tablero permite controlar cantidad de pacientes, camas disponibles, medicamentos, cirugías, prótesis, ambulancias, alimentación, limpieza y mantenimiento, entre otras variables.
“Antes esto no se hacía por sistema”, reconoció.
Para Atencia, ese cambio permite cruzar información de manera más rápida y detectar inconsistencias entre lo informado, lo facturado y lo que efectivamente ocurre dentro de cada hospital.

El mismo criterio para las guardias
El ministro vinculó directamente ese esquema de control con las auditorías sobre las guardias del personal de Salud.
Negó que exista una reducción indiscriminada de guardias y sostuvo que la decisión es pagar únicamente aquellas que puedan comprobarse.
“Las guardias no se están bajando, se le está pagando al que realiza la guardia”, afirmó.
Y reforzó el criterio: “Todos tenemos que cobrar lo que hacemos. Si alguien realiza guardia, la tiene que cobrar. Nuestra obligación es pagarle”.
Sin embargo, advirtió que las auditorías también buscarán detectar situaciones en las que un profesional figure cumpliendo una guardia sin encontrarse efectivamente en su puesto.
“Si nosotros encontramos que en una guardia no está la persona que tiene que estar, lamentablemente no está cumpliendo con su tarea”, expresó.
Atencia indicó que el Ministerio proyecta realizar al menos ocho auditorías por semestre en cada institución sanitaria, tanto en la capital como en el interior provincial.
El caso GIPSY aparece así como una primera muestra visible del nuevo esquema que intenta aplicar Desarrollo Humano: más controles, digitalización de las prestaciones y pagos condicionados a la comprobación efectiva de cada servicio.
La definición central que dejó Atencia es que el Gobierno busca ordenar el uso de los recursos sanitarios y evitar que se paguen conceptos que no puedan ser acreditados, tanto en contratos con empresas como en las guardias del personal.

