Formoseños forman parte de la corriente migratoria que en los últimos años comenzó a trasladarse hacia Añelo, la localidad neuquina ubicada en el corazón de Vaca Muerta, atraídos principalmente por las oportunidades laborales y los salarios que genera el desarrollo de la industria hidrocarburífera.
El dato fue confirmado por el intendente de Añelo, Fernando Banderet, durante una entrevista con Infobae Al Mediodía. Al describir el vertiginoso crecimiento de la ciudad, el jefe comunal mencionó a Formosa entre las provincias desde las que llegaron trabajadores y familias durante las primeras etapas de expansión.
“Las primeras corrientes migratorias” llegaron desde Salta, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero, Formosa, Mendoza y Buenos Aires, según detalló Banderet. Más tarde comenzaron a sumarse familias procedentes de Santa Cruz y Tierra del Fuego.
El fenómeno permite dimensionar el impacto que está generando Vaca Muerta mucho más allá de Neuquén. Añelo pasó de unos 6.000 habitantes permanentes a alrededor de 12.000 entre 2023 y 2024 y, de mantenerse el actual ritmo de crecimiento, el municipio estima que podría superar los 30.000 residentes en los próximos cuatro años.
A esa población estable se agregan aproximadamente 8.000 trabajadores vinculados a la industria que permanecen en la localidad bajo diferentes diagramas laborales. Banderet aseguró que el movimiento cotidiano supera las 60.000 personas y que alrededor de 20.000 vehículos ingresan o circulan diariamente.

Salarios altos
Uno de los principales atractivos para quienes llegan desde provincias como Formosa son los niveles salariales, considerablemente superiores a los que se registran en numerosos sectores económicos del norte argentino.
Según el intendente, los ingresos en el sector público de Añelo se ubican entre $1,5 millones y $2 millones mensuales, mientras que en el comercio rondan los $2 millones.
Las cifras aumentan considerablemente en otras actividades. Banderet sostuvo que en la construcción civil pueden alcanzarse ingresos cercanos a los $2 millones por quincena, mientras que dentro de la industria petrolera los salarios parten de aproximadamente $2,5 millones por quincena.
Sin embargo, el jefe comunal advirtió que llegar a Añelo no garantiza ingresar directamente a una petrolera. “Entrar en la actividad petrolera requiere un montón de habilidades”, explicó.
Las empresas demandan principalmente técnicos, ingenieros, operarios especializados y trabajadores con experiencia, por lo que la capacitación aparece como uno de los principales filtros para acceder a los puestos mejor remunerados.
El costo de vivir
Los altos salarios también conviven con un costo de vida elevado. La llegada permanente de trabajadores y familias disparó la demanda de viviendas y el precio de los alquileres.
“Hoy mínimamente un alquiler te sale un millón de pesos”, aseguró Banderet al referirse al valor de una vivienda básica.
El municipio entregó 687 lotes habitacionales, pero calcula que todavía hacen falta unas 2.500 soluciones habitacionales para cubrir la demanda actual.
El crecimiento también obligó a ampliar servicios esenciales. Añelo pasó de tener apenas 12 cuadras asfaltadas a más de 70 y proyecta sumar otras 50. Además, debieron extenderse las redes de gas, electricidad y agua para acompañar barrios que crecieron al ritmo de la actividad petrolera.

De Formosa
La presencia de formoseños entre quienes emigraron hacia Añelo expone otra cara del fenómeno Vaca Muerta: la capacidad del desarrollo petrolero neuquino para atraer mano de obra desde provincias ubicadas a miles de kilómetros.
La expansión genera oportunidades, pero también enormes desafíos. Las escuelas funcionan con alta demanda de vacantes, se proyectan nuevos establecimientos educativos y el municipio debió ampliar su capacidad hospitalaria y de seguridad.
Actualmente existen además más de 160.000 metros cuadrados en construcción y alrededor de 500 expedientes vinculados con nuevos proyectos e inversiones.
Hoteles, comercios, centros médicos, gimnasios, empresas de servicios y nuevas industrias buscan instalarse en una ciudad que hace pocos años tenía dimensiones reducidas.
En ese proceso también aparecen los formoseños que decidieron recorrer más de 2.000 kilómetros hacia la Patagonia en busca de una oportunidad laboral. Vaca Muerta ya no moviliza solamente petróleo y gas: también está modificando el mapa de las migraciones internas argentinas.

