Federico Ramos Napoli, de apenas 31 años, asumió hace pocos días como secretario de Asuntos Nucleares, designado por el presidente Javier Milei para comandar el área que ahora depende directamente del Ministerio de Economía.
El funcionario –que hasta su nombramiento presidió Dioxitek, la empresa estatal que produce combustible nuclear– reveló el estado crítico en que encontró la compañía y los planes para resolver el conflicto histórico con la ciudad de Córdoba.

“El proyecto de Formosa es un ejemplo típico de la pobre gestión de proyectos que el sector nuclear argentino mostró hasta la fecha“, disparó Ramos Napoli al referirse a la polémica planta que se instaló en la provincia. El funcionario denunció que el proyecto sufrió modificaciones constantes que terminaron por convertirlo en un sumidero de recursos públicos.
“Encontramos un agujero presupuestario de 4.000 millones de pesos, que hubo que saldar a lo largo de 2025“, reveló el secretario, quien asumió la presidencia de Dioxitek hace un año. El rescate de la empresa estatal implicó una profunda reestructuración de sus finanzas y operaciones.
Según detalló, la iniciativa comenzó planificándose como una planta con dos líneas de producción de 230 toneladas de dióxido de uranio cada una. “Después se dijo que se iba a hacer una línea y se iba a dejar el espacio para poner los componentes de la segunda línea“, explicó, describiendo un proceso de decisiones errático que derivó en un desastre financiero.

La instalación de la planta fue promovida por el gobernador Gildo Insfrán en el 2014 y para el 2020 tenia que estar finalizada y en funcionamiento.
Ramos Napoli, en la entrevista en Infobae, no avanzó en precisiones sobre el futuro de la planta en Formosa aunque si admitió que, en un plazo de tiempo, deberán cerrar la planta que ahora funciona en Córdoba.

