“El gobierno está más preocupado por las perforaciones petroleras de Venezuela y en el oeste, donde tenemos petróleo pero no tenemos agua potable para la población“. Con esta contundente frase, la diputada provincial por Libertad, Trabajo y Progreso, Emilia Maciel, sintetizó en FM 88.5 VLU la paradoja que viven los habitantes de El Potrillo, localidad del oeste de Formosa que sufre una crisis hídrica mientras en su territorio se extrae petróleo de forma intensiva.
La legisladora expuso la dramática situación que atraviesa la comunidad desde fin de año, cuando la perforación que abastecía la planta distribuidora se salinizó. Desde entonces, los pobladores no tienen acceso al agua potable y deben sobrevivir mediante el acarreo en tanques desde diferentes pozos. “Lo que hoy están teniendo son acarreos con tanques de agua. La gente, la mayoría, tiene como un reservorio en su domicilio, algunos hacen aljibe y comparten”, explicó Maciel.
El contraste entre la riqueza que sale de la zona y las condiciones de vida de sus habitantes resulta escalofriante. La diputada describió el intenso movimiento de camiones petroleros: “Si se van a Maza o Lote 8 toda esa zona, van a ver el despliegue de la cantidad de camiones y camiones que sale de crudo. Yo nada más me acuerdo que estuve un día y había contado como 36 camiones que salieron con crudo de ahí”.

La pregunta que Maciel dejó flotando fue directa: “¿Dónde va ese dinero?”. Su respuesta no tardó en llegar: “Me imagino que las camionetas 4×4, las mansiones que tienen los funcionarios de Gildo Insfrán, porque en la zona no se nota. En la zona no se ve”.
Agua salada y enfermedades
Pero el problema del agua en El Potrillo no comenzó ahora. Incluso cuando había servicio, la calidad era pésima. “Yo he abierto la canilla cuando tenían el agua, ya el agua era salada, ya tenía una cara de agua de sal”, relató la legisladora, quien utilizó un medidor de salinidad para comparar: “Es altísima la diferencia entre la salinidad del agua de El Potrillo con la salinidad que me sale acá del grifo en la ciudad capital”.

Las consecuencias en la salud de la población son devastadoras. “La mayoría de la población tiene problemas de riñón, problemas de dientes, y eso viene atado al tema del agua”, denunció Maciel. Mientras tanto, los funcionarios que visitan la zona “consumen agua que compran, llevan su propia agua potable, no toman el agua de El Potrillo, no toman el agua del chorro de Pozo de Masá, porque realmente el agua es salada”.
La diputada pintó un cuadro devastador de las condiciones de vida durante los meses más calurosos: “Si no se van y viven ahí ahora, por ejemplo, pleno enero, pleno febrero donde las temperaturas son altas, el viento norte fuerte, la tierra que se levanta, vivir sin agua. Es inhumano, es el desierto“.
Maciel también expuso el condicionamiento político en la distribución del recurso: “Pueden no llevarte agua porque vos no profesas la política de Gildo Insfrán, cuando es obligación del gobierno asegurarle el agua potable o de mínima el acarreo de agua hasta el domicilio a la gente”.
La diputada fue clara en su diagnóstico: “Son cosas que si no estás ahí, si no conoces la zona, si no vivís con ellos, no las entendés”. El Potrillo se encuentra en uno de los departamentos con mayor pobreza crónica de Argentina, una realidad que contrasta brutalmente con la explotación petrolera que se desarrolla en su territorio.

