A 51 años del ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29, el periodista y cineasta Sandro Rojas Filártiga cuestionó la falta de respuestas a los soldados sobrevivientes y sostuvo que la visita de la vicepresidenta Victoria Villarruel durante el aniversario anterior no tuvo continuidad para sus reclamos. “Se quedó ahí en esa foto, lamentablemente”, expresó en una entrevista con Algo está pasando, por VLU FM 88.5.
El autor del libro Memorias de un combate. Formosa, 5 de octubre y del documental Los valientes de Formosa llegó a la provincia para participar de las conmemoraciones y desarrollar actividades en escuelas y una biblioteca de El Colorado. Desde allí, planteó que las compensaciones a familiares de los caídos y a los heridos dejaron pendiente la situación de otros soldados que participaron de la defensa del cuartel.
“La justicia está siendo parcial porque faltan los soldados que combatieron”, sostuvo. Su reclamo apunta a quienes suelen ser identificados como “ilesos”, una denominación que rechazó porque, según explicó, no contempla las secuelas emocionales que arrastran desde aquella jornada. “¿Dónde está un ileso que aún hoy tiene heridas en el alma y en el corazón?”, preguntó.

Consultado sobre si la presencia de Villarruel había abierto una instancia para avanzar en ese reconocimiento, Rojas Filártiga aseguró que los pedidos entregados no tuvieron seguimiento. “Se le entregaron carpetas, notas, pedidos, pero no hubo más comunicación”, afirmó. Y cuestionó: “Para los 50 la foto era muy linda, muy valiosa, pero los soldados se quedaron acá”.
El realizador dijo que, desde su llegada a Formosa, conversó con combatientes que continúan esperando una respuesta. “Están a la espera de algún llamado o de alguien. No los llama nadie”, manifestó. Vinculó esa situación con el “oportunismo político” y reprochó la distancia entre las expresiones públicas de reconocimiento y la atención concreta a sus planteos.
Rojas Filártiga aclaró que su pedido no busca restar reconocimiento a los caídos ni a quienes sufrieron heridas, sino incluir a todos los que participaron de la defensa del regimiento. “Hay que elevar a los soldados combatientes a la altura de los héroes, de los muertos y de los heridos. Hay que ponerlos todos en un mismo nivel”, expresó.

También describió las preguntas que, según recogió en sus conversaciones, todavía atraviesan a los sobrevivientes: por qué murieron sus compañeros y ellos siguieron con vida. “Hay un tema psicológico muy fuerte que no fue atendido debidamente”, advirtió. Consideró que la falta de respuestas durante décadas constituye una forma de “violencia institucional”.
Pese a esos cuestionamientos, destacó el interés de las nuevas generaciones por conocer lo ocurrido el 5 de octubre de 1975. Relató que participó de un acto escolar en el que alumnos de primaria recitaron poesías y recordaron a los soldados. “La memoria no cede; es más, aumenta con los días”, afirmó.
