La última sesión del Concejo Deliberante de Formosa volvió a exhibir la confrontación política y personal entre oposición y oficialismo. Lo que comenzó como una discusión sobre el funcionamiento de las comisiones derivó en más de 2 horas de cruces, acusaciones y pases de factura, dejando en segundo plano el tratamiento de iniciativas vinculadas a los problemas cotidianos de los vecinos.
La controversia se inició cuando la concejal oficialista Beatriz Segovia salió a responder cuestionamientos de la oposición sobre el trabajo en comisión. “Yo le pongo todo de mí porque esto para mí más allá de un compromiso con el pueblo es un trabajo. Y mi trabajo lo tomo muy en serio”, sostuvo. También rechazó versiones sobre una supuesta falta de tratamiento de expedientes y pidió que “si van a salir a hablar, que cuenten la verdad, que no digan las cosas a medias”.

La respuesta de La Libertad Avanza no tardó en llegar. Guillermo Evans propuso que las comisiones sean públicas y transmitidas para que “sea el vecino quien determine quién trabaja y quién no“. Luego profundizó sus críticas al funcionamiento del cuerpo: “¿Hace cuántas sesiones no tratamos una ordenanza en serio? ¿Hace cuánto que no modificamos o derogamos una ordenanza que le complique la vida al vecino?”.
Evans también cuestionó la falta de tratamiento de proyectos opositores y sostuvo que “se pasa el año y no hacemos nuestro laburo, que es legislar y controlar“.
En la misma línea, la concejal Macarena Romero afirmó que “la función del concejal es legislar y controlar, no ir a recorrer los barrios, limpiar calles o cortar pasto“. Además, aseguró que presentó más de 30 proyectos que nunca fueron debatidos. “Dicen que no hay proyectos para tratar, pero yo presenté 30 y ninguno se trató”, reclamó.

Uno de los momentos más tensos de la sesión se produjo cuando el oficialismo apuntó directamente contra el concejal Matías Cánepa Neme por la “inauguración simbólica” de un playón deportivo en el barrio Laura Vicuña.
El presidente del bloque justicialista, José Delguy, acusó a la oposición de priorizar las redes sociales por sobre el trabajo legislativo. “Lo único que saben hacer es show mediático, película y redes sociales. No les importa el respeto a la institución ni a la gente”, disparó.
Más adelante, el oficialismo endureció aún más su postura. Durante el debate sobre un proyecto presentado por la oposición para declarar que las obras públicas pertenecen a todos los vecinos y no a los partidos políticos, el concejal Horacio Petit advirtió que algunos ediles podrían estar incurriendo en una incompatibilidad de funciones.
“Todo lo que no está expresamente permitido está prohibido”, afirmó, para luego sostener que arrogarse atribuciones del Ejecutivo podría constituir una “usurpación de función pública”. Incluso adelantó que el bloque oficialista analizará posibles medidas disciplinarias si prosperan denuncias vinculadas al caso.
La oposición respondió señalando que el verdadero problema es la utilización política de obras financiadas con recursos públicos. Cánepa Neme sostuvo que “los bienes y obras públicas constituyen patrimonio de todos los vecinos y no pertenecen a ningún partido político, gobierno o funcionario de turno”.

Otro foco de discusión fue el pedido de informes sobre los ataques vandálicos a unidades del transporte urbano. Romero defendió la iniciativa recordando que “un menor de 11 años resultó herido” y reclamó conocer los costos de reparación, las coberturas de seguros y las medidas adoptadas para garantizar la seguridad de pasajeros y choferes.
Sin embargo, el oficialismo volvió a rechazar la propuesta. La concejal María del Carmen Argañaraz acusó a la oposición de actuar con “incoherencia ideológica” y sostuvo que sus proyectos carecen de fundamentos técnicos suficientes.

Detrás de cada intervención quedó expuesta una realidad política que comienza a repetirse sesión tras sesión: aunque el oficialismo conserva los votos para imponer sus decisiones, es la oposición la que logra instalar los temas de discusión y obligar al bloque mayoritario a responder sobre asuntos que no figuraban originalmente en la agenda.
El problema del bloque oficialista en la ciudad radica en la fragmentación política interna entre el sector del intendente Jorge Jofré y los gildistas que evitan defender la gestión municipal abiertamente. Dejan pasar las criticas de los opositores, a excepción de Ramiro Saavedra que navega en la intrascendencia. Otra dificultad es la inexperiencia política y conceptual del bloque alineado al jefe comunal.

Mientras tanto, la producción legislativa volvió a quedar relegada. La mayor parte de la sesión estuvo dedicada a exenciones tributarias, declaraciones de interés y trámites administrativos, sin avances significativos en ordenanzas vinculadas al transporte, la seguridad urbana o los servicios municipales.
La postal final fue elocuente. Más de dos horas de acusaciones cruzadas, reproches y debates sobre conductas políticas, frente a un recinto que volvió a cerrar sus puertas sin ofrecer respuestas concretas a muchos de los reclamos que afectan diariamente a los vecinos de la ciudad.

