La provincia de Formosa acumula 24 años consecutivos de superávit fiscal, una marca que el gobierno de Gildo Insfrán volvió a reivindicar durante la apertura del período legislativo como una demostración del ordenamiento de las cuentas públicas y de la sustentabilidad financiera de la administración provincial.
Sin embargo, un reciente informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) plantea un escenario de alerta para 2026. Según el trabajo, la provincia podría abandonar el equilibrio fiscal que la caracteriza desde hace más de dos décadas si mantiene el mismo nivel de gasto real en un contexto de menores ingresos.
El estudio reconoce que Formosa cerró 2025 con un resultado financiero positivo equivalente al 1,3% de su gasto total, ubicándose entre las provincias que lograron mantener superávit mientras gran parte de las jurisdicciones argentinas registraron déficits o deterioraron sus cuentas públicas.
No obstante, durante los primeros meses de 2026 comenzaron a aparecer señales de tensión. Si bien las transferencias automáticas enviadas por Nación crecieron 8,2% en mayo, impulsadas por la mejora en la recaudación del Impuesto a las Ganancias, el acumulado anual todavía se encuentra por debajo de los niveles del año pasado.
A ese panorama se suma una caída del 7% en los recursos tributarios propios de la provincia, uno de los descensos más pronunciados del país. Como resultado, los recursos totales de Formosa muestran una retracción estimada del 3% real durante el presente año.
Con esos números, el IERAL elaboró una proyección para evaluar qué ocurriría si las provincias mantuvieran en 2026 el mismo nivel de gasto real que tuvieron durante el primer semestre de 2025. En el caso de Formosa, la simulación arroja un cambio significativo: la provincia pasaría de una situación de equilibrio fiscal a un déficit equivalente al 3% de sus erogaciones totales.
El informe incluye a Formosa entre las jurisdicciones que podrían pasar de resultados positivos o equilibrados a números rojos durante este año, junto con Misiones, Río Negro y La Rioja.
La advertencia adquiere especial relevancia porque la discusión salarial del segundo semestre todavía permanece abierta. Hasta el momento, la administración provincial otorgó un incremento acumulado del 14% para los trabajadores estatales durante la primera mitad del año, pero aún resta definir una eventual recomposición para la segunda parte de 2026.
Ese factor podría convertirse en una variable clave para las cuentas públicas. Un nuevo aumento salarial implicaría una mayor presión sobre el gasto corriente en un contexto donde los ingresos muestran señales de desaceleración. Precisamente, el informe sostiene que para conservar el equilibrio fiscal Formosa debería reducir aproximadamente un 3% su gasto real durante el primer semestre de 2026.
La situación plantea un desafío para una gestión que ha construido buena parte de su discurso económico sobre la base de la estabilidad financiera y el superávit fiscal. Mientras el Gobierno provincial destaca los 24 años consecutivos con cuentas ordenadas, los economistas advierten que la combinación de menores recursos, caída de la recaudación propia y futuras definiciones salariales podría poner en riesgo uno de los indicadores más defendidos por la administración de Gildo Insfrán.

