La campaña algodonera en Formosa arrancó, pero los números cuentan una historia de retroceso sostenido. Según estimaciones de la Federación Agraria Argentina, la superficie sembrada en la provincia ronda las 5.000 a 6.000 hectáreas en la temporada actual. El dato fue aportado por Rolando Siezzenis, presidente de la filial Zona Sur de la entidad, en diálogo con Algo está pasando VLU FM 88.5, y adquiere una dimensión más alarmante cuando se lo contrasta con registros históricos provinciales.
Documentos de la Subsecretaría de Producción Sustentable del Ministerio de la Producción y Ambiente de Formosa consignan que en la campaña 2009/2010 la superficie algodonera provincial alcanzó las 17.000 hectáreas, y eso ya era considerado un resultado por debajo de las expectativas. Aquel año, los sondeos de intención de siembra proyectaban llegar a las 30.000 hectáreas, pero condiciones climáticas adversas que afectaron a toda la región frustraron esa meta.
Es decir, incluso el peor escenario de aquel ciclo prácticamente triplicaba el área que hoy se siembra en la provincia.

El contraste entre ambos momentos es brutal. De las 17.000 hectáreas registradas oficialmente en 2009/2010 —con toda la adversidad climática que ese año implicó— se pasó a un estimado de entre 5.000 y 6.000 hectáreas en la actualidad. Eso representa una reducción de más del 65% respecto de aquel piso histórico, y de más del 80% si se toma como referencia la intención original de siembra de 30.000 hectáreas de aquel año.
Para Siezzenis, las razones de ese derrumbe son acumulativas y estructurales. La más reciente y más golpeante fue la eliminación del fondo compensador del algodón por parte del gobierno nacional, un mecanismo que operaba como red de seguridad ante caídas de precio o emergencias climáticas. “No se regalaba nada, sino que se invertía en una producción clave para el NEA“, subrayó el dirigente.
A eso se sumaron la apertura indiscriminada de importaciones —que dejó sin protección arancelaria a cucurbitáceas, tomate, banana y otras producciones regionales— y el encarecimiento explosivo de los insumos. El gasoil ronda los $2.200 por litro y el precio de herbicidas como el glifosato se ve traccionado por el contexto internacional. “Son factores que no dependen de la provincia, dependen del orden nacional“, señaló Ciecinis.
Quiénes resisten y quiénes se van
El perfil de quienes todavía siembran algodón en Formosa también cambió. Los grandes productores y estancias, con escala suficiente para absorber costos y acceso a tecnología moderna —incluidas cosechadoras de rollo—, son hoy los que sostienen la actividad. Los pequeños y medianos, los mismos que protagonizaban la dinámica productiva de 2009 con apoyo del PAIPPA y el FONFIPRO, son los primeros en abandonar.

“Lo que cae más rápido es el mediano y el pequeño productor“, fue la síntesis del dirigente de la Federación Agraria.
Pese al panorama, la cosecha de la campaña actual ya está en marcha. Quienes sembraron temprano —a fines de septiembre u octubre— comenzaron la recolección, mientras que los de siembra tardía recién arrancan. La planchada sobre ruta 213, se habilitó para recibir producción, aunque las lluvias de los últimos días frenaron el ritmo. “El peor enemigo del algodón es la lluvia cuando está abierto“, advirtió Siezzenis.
En materia de precios, el gobierno provincial fijó valores que el dirigente calificó como los mejores en la historia reciente: $450 por el tipo dos y más de $500.000 por el tipo uno. Un dato positivo que, sin embargo, no alcanza para revertir la tendencia cuando los costos de producción siguen siendo prohibitivos para la escala chica y mediana.
El presidente de la filial Zona Sur de la FAA cerró su análisis con una imagen que resume la situación de las economías regionales del norte: “Entregamos en Reconquista, pero nos cobran el flete hasta Rosario“. A más de 1.000 kilómetros de los puertos de embarque, el costo logístico es una carga que las zonas centrales del país no soportan, y que el Estado nacional no compensa con ninguna política diferenciada.
“Nosotros no figuramos en la agenda de las preocupaciones del gobierno nacional“, concluyó Siezzenis. Una frase que, a la luz de los números, resulta difícil de rebatir.

